La disculpa fue presentada por la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, quien mencionó que la matanza de Tlatelolco fue “ideada, ejecutada, y encubierta”.
Juan Diego vivía con su mujer y su tío Juan Bernardino en Tulpetac, lugar donde no había iglesias por lo cual tenían que ir a misa hasta Santa Cruz de Tlatelolco.
Con la exigencia de “ni perdón ni olvido, castigo a los asesinos” y “2 de octubre no se olvida”, el contingente encabezado por dirigentes históricos del movimiento estudiantil del 68 realizó su marcha anual.
La Matanza de Tlatelolco es un crimen cometido por el entonces gobierno y el Ejército de México; en ella, una manifestación pacífica terminó con la muerte de cientos de personas.