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La Boca de Eva

Rosario Portillo


Femcels a la vista

A diferencia de los incels, las femcels no odian a los hombres; de hecho, se culpan a ellas mismas por no ser una mujer de 10 | Ilustración Gemini
A diferencia de los incels, las femcels no odian a los hombres; de hecho, se culpan a ellas mismas por no ser una mujer de 10 | Ilustración Gemini | Gemini
Puebla, Puebla

Hay mujeres que viven cómodas en la soltería o solo manteniendo vínculos sexuales, pero otras ni siquiera tuvieron la opción de elegir porque el sistema patriarcal y la narrativa sobre cómo deberían ser las mujeres no se lo permitieron. Esto solo por ser menos atractivas en comparación con las mujeres consideradas “hermosas”, es decir, con un cuerpo delgado, una cara sin imperfecciones y un aspecto juvenil.

“Femcel” es la unión de las palabras en inglés female (mujer) e incel (célibe involuntario). Y se popularizó en 2020, en un subforo llamado TruFemcels, donde las mujeres expresaron su inconformidad por ser rechazadas por su apariencia física (“feas”) y su frustración por no tener una relación romántica o sexual con una pareja. Cuando este sitio cerró, ya tenía 25 mil usuarias.

A diferencia de los incels, que son sujetos que odian a las mujeres por no elegirlos, las femcels no odian a los hombres; de hecho, se culpan a ellas mismas por no ser una mujer de 10, y hay casos en los que hasta se flagelan, pero no asesinan como los incels, pues estos se hicieron famosos por Elliot Rodger en 2014, quien asesinó a las mujeres que no le correspondieron.

Las femcels actualmente comparten en foros memes de su fallida vida amorosa, lo que les ayuda a liberar la frustración. Por ejemplo, en fin de año señalan que, como no tienen pareja, tendrán que comenzar el nuevo año pagando más por servicios, a diferencia de las que comparten esos gastos con el marido, novio o amante.

Ojo: este término no puede adjudicárselo cualquiera que en este momento no tenga pareja, pues si tú al menos una vez en tu vida ya tuviste novio, sexo o recibiste una invitación de un hombre, entonces no puedes formar parte de esta comunidad.

Y aunque muchas de ellas aceptan que, si se lo propusieran, sí podrían encontrar a alguien con quien tener sexo, manifiestan que no buscan un macho que las insemine; desean una relación en donde sean bien tratadas y amadas. Además, llama la atención que algunas sufrieron acoso escolar, rechazo social y discriminación laboral.

Antes, una mujer solo se permitía no ser deseada en la vejez, pero ahora, si eres fea, no tienes el derecho a ser deseada; de allí que muchas busquen intervenciones quirúrgicas, pero son muy caras y eso las deprime. En su mente siguen considerándose un 3.9 ante las chicas que son consideradas un 10, y eso es porque la sociedad les ha enviado ese mensaje.

Hay varios tipos de femcel, y de distintas generaciones —no solo la Z—: están las que buscan pertenecer y ser elegidas, las que prefieren criticar y lamentar su situación, las que suelen enfocarse solo en sus trabajos, y finalmente las radicales, que opinan que el amor es una trampa para mantenernos esclavizadas.

En resumen, pareciera que tener pareja actualmente es un símbolo de poder: te coloca en el estatus de las elegidas y te da seguridad; se ha vuelto un privilegio. Seamos realistas: muchas chicas tienen pareja y a veces no son felices, son violentadas y hasta son abandonadas por infieles, pero lo soportan con tal de no ser catalogadas como separadas, divorciadas o estar sin pareja.

Quizás estar solas pesa tanto porque por siglos se nos ha dicho que el destino es vivir en pareja, pero nadie se ha muerto por no hacerlo. No nacimos para ser la media naranja de otro, y tampoco estamos defectuosas o somos raras si no existiera el alma gemela. Y lo más importante: si nuestro cuerpo es disidente, no significa que deba ser negado al deseo.


noticia escrita por
Autora Rosario Portillo
Rosario Portillo

Desde 2002 me apasiona contar historias y crear contenidos en medios de comunicación y plataformas digitales. Actualmente soy divulgadora de ciencia, específicamente en temas STEM y también columnista en tópicos de género. Me gradué de la licenciatura en Comunicación (BUAP), así como en la Maestría de Comunicación Digital e Hipermedia (Anáhuac Puebla), y la especialidad en Comunicación de la Ciencia (BUAP). Mi carrera comenzó como reportera de crónicas de viaje en la revista HLV!, publicación de tiraje nacional, donde además me desempeñé como jefa de información. Trabajé en el área de publicidad del periódico Síntesis de Puebla, para luego emigrar al área de noticias y reportajes especiales en la Dirección General de Televisión Educativa en la Ciudad de México. Continuando en la línea informativa, ingresé a SICOM, donde me desempeñé primero como editora web, luego como jefa de corresponsalías, siguiendo como jefa de información, y finalmente como jefa del departamento de investigación. Posteriormente, me dediqué a la creación de contenidos para suplementos y como jefa de información de El Popular, diario imparcial, para finalmente aceptar la invitación en Milenio Diario Puebla, donde actualmente me desempeño como subdirectora de información. En La boca de Eva compartiré con ustedes las palabras y los temas que nos interesan a las mujeres actuales, las que nos atrevemos a cuestionar, contemplar, reflexionar, aprender y actuar

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