
La Boca de Eva
Alerta con los hobosexuales

Alguna vez escuché decir a las abuelas que existían vividores de mujeres. Recientemente vi memes aludiendo a los “hobosexuales”, término que se asigna a los hombres que inician o mantienen una relación de pareja solo para tener una casa donde vivir gratuitamente o para obtener una estabilidad económica que, estando solos, no tendrían.
Y no se trata de hablar mal de los hombres, porque cualquier mexicano sabe lo difícil que es, con el salario que recibimos, llegar a fin de mes. Aceptémoslo: pagar una renta de departamento o vivienda, llenar el carrito del súper y hasta salir a cenar en pareja cuesta menos si los gastos son compartidos.
Una vez, un amigo me confesó que vivió una mala racha y por tres meses se quedó sin trabajo; en ese momento, su pareja le ayudó a completar la renta y corrió con los gastos del supermercado y los servicios, pero en cuanto él obtuvo un trabajo, le dijo que ya no era necesario que fuera la proveedora. Él entendía perfectamente que no podía abusar de la buena voluntad de su esposa; sabía que era mejor compartir ciertos gastos y otros no. En este caso, él puso el amor sobre la necesidad del apoyo económico y, sí, hasta hoy no tiene problemas.
En el caso de los hobosexuales, ellos nunca se sentirán incómodos si su chica les paga todo; en ellos, el lazo afectivo no es más fuerte que la necesidad de tener un techo.
Este fenómeno surgió al final de los setenta e inicios de los ochenta, cuando algunos sujetos se aprovechaban de la vulnerabilidad de mujeres que acudían solas a bares o discotecas, las enamoraban y luego terminaban viviendo con ellas y a su costa.
Quizás sea muy fuerte percibir a los hombres como parásitos, pero esto se debió a que ellos saltaban de una relación a otra solo para mejorar su estatus de vida con este modo de conquista.
Si te estás preguntando cómo identificarlos, es fácil: te llenan de halagos y detalles al inicio de la relación; se victimizan constantemente; sus trabajos son irregulares o casi no tienen lazos de amistad genuinos; son incompetentes, pero solo por estrategia (fingen no saber nada del trabajo doméstico, pero cuando las dejan, demuestran que sabían hacerlo); y, luego de que te tienen en sus manos, ya con la autoestima hasta abajo, se vuelven tus verdugos y te abandonan si encuentran a alguien mejor.
Así que alerta con los hobosexuales, pues nadie merece perder sus ilusiones y años de juventud con alguno de ellos. La clave para evitarlos es muy fácil: ponles límites; no permitas que vayan dejando sus cosas en tu departamento; si se mudan, pide que contribuyan con los gastos y labores domésticas; expresa que necesitas un chico que pueda valerse por sí mismo, que sea capaz de sacudirse la desgracia y salir adelante.
Al final, todas merecemos a alguien que nos impulse no solo con palabras, sino también en los gastos, para que, al final del mes, al menos podamos comprarnos lo que deseemos y no nos quedemos en ceros solo porque nuestro inquilino nos hizo gastar de más.

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