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El Apunte de Vieyra

José Vieyra


¿Es el impulso de destruir inevitable? Lo que la ciencia y la cultura nos enseñan sobre la guerra

Guerra y cultura en la humanidad.
Guerra y cultura en la humanidad. | ChatGPT
Monterrey, Nuevo León

En las últimas décadas, los seres humanos hemos alcanzado un desarrollo tecnológico sin precedentes.

Desde naves espaciales no tripuladas, que nos permiten conocer mucho mejor el universo, hasta la nanotecnología, que nos posibilita explorar un mundo microscópico que hasta hace poco nos era inaccesible.

Sin embargo, estos desarrollos técnicos también han permitido la fabricación y el perfeccionamiento de armas cada vez más letales.

Las catástrofes de las dos guerras mundiales mostraron que nuestro desarrollo racional y tecnológico puede ser utilizado al servicio de la guerra, logrando así multiplicar enormemente nuestra capacidad de destrucción.

Como, al parecer, las guerras nos han acompañado en el largo tránsito de nuestra historia, desde las sociedades primitivas hasta las industrializadas, esto nos ha llevado a suponer que existe un impulso innato de agresividad en el ser humano.

Quizá tengamos alternativas para canalizarlo a través de la cultura, ya que ésta nos ha transformado y permitido restringir, desviar y modificar nuestros impulsos en actividades que, lejos de provocarnos daños, puedan convertirse en fuentes de satisfacción sin romper los vínculos con nuestros semejantes. 

Pensemos, por ejemplo, en un niño con mucha energía física y gusto por el juego de contacto.

En lugar de entender esa energía como algo que deba reprimirse, podemos encontrar espacios y actividades donde pueda expresarla de manera regulada, como algunos deportes de contacto, por ejemplo, el futbol americano o el karate.

En estas actividades, la energía no desaparece, sino que se canaliza hacia una actividad que puede favorecer la convivencia, el ejercicio y el trabajo en equipo. 

No únicamente el deporte es una alternativa, también lo es el arte, con sus múltiples manifestaciones, la música, la literatura, el cine, la pintura, y también la ciencia, la investigación intelectual y, en especial, los vínculos afectivos que construimos con otros.

Es cierto que existe la agresividad, pero es igualmente cierto que la cultura puede ofrecernos otras formas de expresarla. Freud lo señaló acertadamente, todo lo que promueve el desarrollo de la cultura trabaja también contra la guerra.

noticia escrita por
José Vieyra
José Vieyra

Filósofo y psicólogo clínico. Catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras y de la Facultad de Medicina de la UANL. Miembro de la Comunidad Filosófica Monterrey. Psicoterapeuta particular.

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