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Huesitos: “Es tan solo un perro”

Puebla, Puebla /

Ver a un perro mestizo, anciano, color canela, como los hay por miles en cualquier rincón de México, durmiendo sobre una banqueta a la una de la mañana, hace pensar que nadie volteará a verlo. Después de todo, es tan solo un perro.

Eso debió pensar Luis Rey la madrugada del 8 de febrero de 2025, cuando tomó una roca y la lanzó contra Huesitos mientras dormía en una calle de Santiago Miahuatlán, un pequeño municipio del estado de Puebla.

Lo que nunca imaginó fue que ese instante terminaría convirtiéndolo en protagonista de la sentencia más alta dictada en México por el delito de crueldad animal.

Algo le salió mal a este sujeto. Vecinos del municipio lo señalaban como una persona acostumbrada a vivir al margen de la ley y, según ellos, presumía su cercanía con el presidente municipal, asegurando que eso le permitía salir una y otra vez de los separos de la policía sin mayores consecuencias.

Las imágenes del ataque, captadas por una cámara de seguridad, estremecieron a millones de personas dentro y fuera de México. El agresor fue detenido en flagrancia por elementos de la policía municipal; sin embargo, fue ingresado a los separos por alterar el orden público. Mientras la indignación crecía en redes sociales, en Santiago Miahuatlán la autoridad dejó a Huesitos lesionado en el mismo lugar de los hechos, sin recibir atención médica veterinaria. Después de todo, era tan solo un perro.

Pasaron más de dieciocho horas para que, durante un proceso de búsqueda, Patt y Caty, de TAC, lo encontraran exactamente donde había ocurrido la agresión. Alrededor había una multitud. Algunos observaban, otros seguían tomando fotografías y videos, pero nadie lo había auxiliado. Huesitos fue cargado en brazos y trasladado de inmediato a una clínica veterinaria en Tehuacán para recibir atención.

Mientras Huesitos era trasladado, Caty generó un EAT como paso previo a la denuncia ante la Fiscalía. La respuesta que recibió fue que los actos de investigación iniciarían hasta el día siguiente y que, si el sujeto recuperaba su libertad, enfrentaría el proceso en libertad. Después de todo, era tan solo un perro.

Caty se comunicó de inmediato con el titular de la Unidad Especializada en delitos contra los animales de la Fiscalía para exponer lo ocurrido. La instrucción fue actuar esa misma noche conforme a derecho.

Fue entonces cuando apareció el primer gran obstáculo del caso. La policía municipal reportó la detención de Luis Rey por alterar el orden público y no por el delito de crueldad animal. Jurídicamente no era posible proceder como se tenía previsto.

La Fiscalía del Estado de Puebla reunió las pruebas necesarias para solicitar una orden de aprehensión. Así, en cuanto Luis Rey recuperó su libertad por la falta administrativa, fue detenido nuevamente, ahora por el delito de crueldad animal, ingresado al CERESO de Tehuacán y puesto a disposición de la Fiscalía. Días después, un juez lo vinculó a proceso y determinó que enfrentara el juicio en prisión preventiva.

Mientras tanto, comenzó una campaña de desinformación que buscaba sembrar dudas sobre la identidad del agresor e incluso hacer creer que se trataba de otra persona. Para muchos, seguía siendo exagerado que una persona enfrentara un juicio por tan solo un perro.

Mientras el proceso avanzaba, Huesitos permanecía bajo tratamiento en la clínica Tehuacán Salvaje. Fue intervenido quirúrgicamente, atendido por médicos veterinarios comprometidos con el combate al maltrato animal y sometido a estudios etológicos que terminarían formando parte de las pruebas presentadas en juicio.

Después de varios meses de tratamiento, Huesitos no resistió el cáncer que invadía su cuerpo, enfermedad que, de acuerdo con la valoración médica, se vio agravada por las agresiones físicas que sufrió aquella madrugada. Mientras tanto, su agresor permanecía en prisión preventiva esperando el juicio que definiría su responsabilidad.

El juicio se desarrolló durante varios meses. Audiencias, testimonios, peritajes y valoración de pruebas consumieron tiempo, recursos y esfuerzo de muchas personas. Para algunos, seguía siendo difícil entender por qué todo ese esfuerzo se hacía por tan solo un perro.

Finalmente, el 11 de junio de 2026, la juez Karla Ivonne Munguía Olmos declaró culpable a Luis Rey y posteriormente impuso una sentencia de 13 años y 4 meses de prisión por el delito de crueldad animal en su modalidad extrema, convirtiéndose en la pena más alta impuesta en México por este delito.

Más allá de la condena, el caso dejó un precedente. Demostró que los animales, hoy reconocidos por la ley como seres sintientes, cuentan con protección jurídica y que quienes los agreden pueden enfrentar consecuencias severas.

Sin embargo, el caso también dejó al descubierto una realidad incómoda: el Estado mexicano y sus instituciones todavía no garantizan el acceso efectivo a la justicia para los animales. La ley puede castigar al agresor, pero todavía existen muy pocas consecuencias para la autoridad que, teniendo la obligación de actuar desde el primer momento, decide no hacerlo o simplemente mira hacia otro lado. La omisión también provoca injusticia.

Por ello, desde TAC impulsamos la #LeyHuesitos, una propuesta que busca cerrar los vacíos que este caso evidenció: fortalecer la actuación de los primeros respondientes, establecer responsabilidades para las autoridades omisas y evitar que la justicia de un animal vuelva a depender de la suerte, de una cámara de seguridad, de un video viral o de la insistencia de un grupo de ciudadanos.

Porque ningún ser sintiente debería depender de circunstancias extraordinarias para acceder a la justicia.

Porque mientras eso siga ocurriendo, seguirá habiendo quien piense que Huesitos era tan solo un perro.

Agradecimiento

TAC Una Protección al Entorno expresa su reconocimiento a la Fiscalía General del Estado de Puebla y, de manera especial, al Dr. Abraham Aguilar, por el trabajo de coordinación y coadyuvancia que permitió llevar este caso hasta sus últimas consecuencias.

Ismael Abad Cadena
  • Ismael Abad Cadena
  • Soy licenciado en Sistemas Computacionales Administrativos por el Tecnológico de Monterrey. He participado en proyectos de desarrollo empresarial y de fortalecimiento institucional, además de promover la participación ciudadana como motor de cambio para construir comunidades más responsables y comprometidas con su entorno. He sido presidente de COPARMEX Tehuacán y past president del Club Rotario Tehuacán Granadas. En 2010 creé TAC Una Protección al Entorno, A.C., organización dedicada al bienestar animal y la protección del medio ambiente en el estado de Puebla. A través de esta organización he promovido reformas legislativas, el desarrollo de políticas públicas, el fortalecimiento institucional y la construcción de precedentes judiciales en favor de los seres sintientes
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