
Entre abandono y esperanza: historias reales
Francisco Obrayams Villalobos Ávila
De fábrica de cachorros pug… a guardiana de una familia

Hay historias que no necesitan hablar para cambiar vidas. Ella es una pequeña pug que durante años fue vista únicamente como un negocio.
Su vida transcurría entre camadas, utilizada para traer más cachorros al mundo, mientras esperaba en uno de los tianguis más conocidos, donde todavía hoy se venden perros como si fueran mercancía.
Hasta que un día, alguien decidió verla diferente. Una joven se acercó, preguntó por ella y, después de negociar con quien la tenía, no buscó comprar una mascota... buscó regalarle una nueva oportunidad. Su destino fue el Refugio Buenos Chicos.
Pero el destino todavía le tenía preparada una sorpresa más grande. Cuando Obrayams, hijo de Fabiola Ávila, fundadora del refugio, y su pequeña nieta Amarís la conocieron, ocurrió algo imposible de explicar. No hubo ladridos, no hubo palabras… solo una mirada que parecía decir: “Por fin los encontré.”
Ella llegó acompañada de sus pequeños bebés. Durante semanas recibió cuidados, paciencia y, por primera vez, el cariño de una familia.
Con el paso del tiempo, cada uno de sus cachorros encontró un hogar donde hoy es amado. Y ella... ella nunca se fue. Hoy ya no vive para darle dinero a nadie.

Hoy vive para cuidar a quienes un día la salvaron. Es la primera en recibir a la familia cuando llegan a casa, la compañera inseparable de Amarís y la sombra fiel de Fabiola y Obrayams.
Quien alguna vez fue utilizada para producir vidas, hoy dedica la suya a proteger a quienes le enseñaron lo que significa el amor. Porque los perros no olvidan.
No recuerdan cuánto costaron. Recuerdan quién les devolvió la esperanza. Y quizá esa sea la lección más grande: cuando rescatas a un animal, muchas veces no eres tú quien lo salva... es él quien termina salvando una parte de ti.
Adopta. Rescata. Cambia una vida… y deja que esa vida cambie la tuya.

Cuento con una licenciatura en Psicología con enfoque laboral. He dedicado 17 años de servicio a la Secretaría de Educación, donde durante 6 años trabajé en el área de conflictos del personal de apoyo en la Sección 47. Actualmente laboro en Telesecundarias, donde viajamos a distintas comunidades para apoyar en la formación de niñas y niños. Junto a mi familia dirijo el refugio “Buenos Chicos”, con más de 15 años de labor, albergando a cerca de 240 perritos. Hemos logrado dar en adopción a más de 3 mil peludos enfocándonos en rescatar casos de maltrato extremo, rehabilitarlos y brindarles la oportunidad de encontrar una familia que los ame.
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