Logo de Telediario
Comunidad
Foto de Francisco Obrayams Villalobos Ávila

Entre abandono y esperanza: historias reales

Francisco Obrayams Villalobos Ávila


Mi familia no sabe que me está esperando: la rutina de un perrito en adopción

Perrito esperando ser adoptado por una familia.
Perrito esperando ser adoptado por una familia. | Francisco Obrayams Villalobos Ávila
Guadalajara, Jalisco.

Porque mientras tú lees esto, quizá hay un perro que está esperando a su familia.

No sabe su nombre.

No sabe dónde vive.

No sabe cuándo llegará.

Solo sabe que alguien, en algún lugar, todavía no sabe que lo está esperando.

Y por eso vamos a los eventos de adopción.

Con gasolina pagada de nuestro bolsillo, comida que a veces se queda olvidada porque hay que estar pendientes de ellos, camas, correas, agua y muchas horas de espera.

Llegamos con toda la ilusión.

Acomodamos a nuestros niños.

Los ponemos guapos.

Y empieza la espera.

Pasa una persona.

Mira.

Sonríe.

Sigue caminando.

Pasa otra.

Pregunta:

¿Es de raza?

Y cuando contestamos que no, parece que también se acabó la entrevista. 

Luego alguien pregunta:

¿Y cuánto cuesta?

“Ojalá pudieras entender que aquí no estamos vendiendo un perro… estamos intentando encontrarle una familia.” 

También están quienes ni siquiera voltean.

Los que hacen el feo.

Los que son groseros.

Y los que simplemente tienen prisa.

Y nosotros seguimos ahí.

Porque ellos no tienen prisa.

Ellos tienen toda una vida esperando.

Pasan cuatro horas.

Cinco.

Seis.

Y tú ya estás cansado, con hambre, pensando en la gasolina que gastaste y preguntándote si realmente valió la pena.

Entonces volteas.

Y ahí está.

Mirándote detrás de la reja.

Con esos ojos que no reclaman nada.

Como diciendo:

“¿Todavía vamos a esperar?”

Y tú respondes:

“Sí. Todavía.”

Porque quizá hoy no llegó su familia.

Pero eso no significa que no exista.

Quizá estaba trabajando.

Quizá todavía no conoce el refugio.

Quizá todavía no sabe que en algún lugar hay un perro que podría cambiarle la vida.

Así que volvemos.

Otro evento.

Otra gasolina.

Otra cama.

Otra jornada.

Otra espera.

Porque algún día alguien llegará, mirará esos ojos y dirá:

“Él.”

Y entonces entenderemos que todas esas horas tuvieron sentido.

Que aquella gasolina no se gastó.

Se convirtió en kilómetros hacia una nueva vida.

Que aquella comida compartida a la carrera tampoco fue un sacrificio.

Fue parte de la historia.

Y que todas las personas que pasaron de largo…

simplemente estaban dejando el camino libre para la persona correcta. 

Porque al final, nuestros niños no necesitan que todos los quieran.

Solo necesitan que una persona los elija.

Y mientras esa persona llega…

nosotros seguiremos llevando sus historias a cada evento.

Seguiremos esperando.

Seguiremos intentando.

Porque hay una verdad que ellos todavía no conocen:

Su familia ya existe.

Solo falta que se encuentren. 


noticia escrita por
Francisco Obrayams Villalobos Ávila
Francisco Obrayams Villalobos Ávila

Cuento con una licenciatura en Psicología con enfoque laboral. He dedicado 17 años de servicio a la Secretaría de Educación, donde durante 6 años trabajé en el área de conflictos del personal d...

Aviso legal

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de TELEDIARIO; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.

INICIA LA CONVERSACIÓN