Alertan por ritmo acelerado de vida; impacta salud mental y bienestar emocional
La psicóloga Katia Espino advirtió que la sociedad ha normalizado vivir bajo estrés constante y en un estado permanente de alerta impactando negativamente el bienestar emocional y mental.
El acelerado ritmo de vida, la presión económica y la constante exposición a estímulos están generando un impacto cada vez mayor en la salud mental de las personas, quienes viven con agotamiento, saturación emocional y una sensación permanente de alerta.
La psicóloga Katia Espino, especialista en psicoterapia breve, advirtió que la sociedad actual ha normalizado un estilo de vida basado en la exigencia constante, el estrés y la productividad, factores que poco a poco pasan factura al bienestar emocional.
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En entrevista con la plataforma MILENIO-Multimedios, la especialista señaló que actualmente las personas enfrentan una sobrecarga de información y exigencias que repercuten directamente en su estabilidad emocional.
“Estamos expuestos a demasiada información, presiones y exigencias al mismo tiempo, y eso termina generando un impacto emocional”, explicó.
Espino destacó que aunque hoy existe una mayor apertura para hablar sobre salud mental, el contexto social también se ha vuelto más complejo debido a factores como la incertidumbre, la comparación constante y la falta de espacios para el descanso emocional.
La especialista consideró que parte del problema radica en la manera en que se ha normalizado el estrés y se ha asociado la productividad con el éxito.
“Muchas personas sienten culpa por descansar y estar ocupados todo el tiempo se volvió sinónimo de ser exitosos, pero el cuerpo y la mente no están preparados para mantenerse en alerta permanentemente”, indicó.
¿Cómo se vive la normalización del estrés en Monterrey?
Añadió que en ciudades como Monterrey existen factores cotidianos que incrementan el desgaste emocional, entre ellos los largos tiempos de traslado, el tráfico y las extensas jornadas laborales.
Asimismo, alertó que la incertidumbre económica genera tensión constante y puede afectar aspectos como el sueño, el estado de ánimo, la capacidad de concentración y las relaciones personales.
Otro elemento que intensifica esta presión son las redes sociales. Espino señaló que la exposición continua a contenidos donde se muestran versiones idealizadas de la vida de otras personas puede aumentar sentimientos de ansiedad y autoexigencia.
“Las redes sociales no son malas por sí mismas, pero sí pueden intensificar la sensación de que vamos tarde o que no estamos logrando suficiente”, comentó.
Ante este panorama, la psicóloga recomendó desarrollar hábitos saludables, establecer límites y normalizar la búsqueda de ayuda profesional para atender el bienestar emocional.
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