Hipertensión pulmonar afecta al 10% de adultos mayores; alertan por síntomas silenciosos
Especialistas señalan que este padecimiento puede tardar años en detectarse y provocar complicaciones graves si no se atiende afectando las arterias de los pulmones y el corazón.
En el marco del Día Nacional de la Lucha contra la Hipertensión Pulmonar, que se conmemora cada 5 de mayo en México, autoridades de salud alertaron sobre el impacto de esta enfermedad, la cual afecta aproximadamente al 10 por ciento de las personas adultas mayores en el mundo.
La hipertensión pulmonar es un tipo de presión arterial alta que afecta directamente a las arterias de los pulmones y al lado derecho del corazón. Se trata de una afección grave que, de no ser atendida a tiempo, puede derivar en complicaciones como insuficiencia cardiaca.
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De acuerdo con información oficial, esta enfermedad se presenta cuando los vasos sanguíneos de los pulmones se estrechan, bloquean o se dañan, lo que dificulta el flujo sanguíneo y eleva la presión en la zona. Como consecuencia, el corazón debe trabajar con mayor esfuerzo para bombear la sangre, lo que con el tiempo compromete su funcionamiento.
Uno de los principales retos de la hipertensión pulmonar es que sus síntomas pueden desarrollarse de manera lenta y pasar desapercibidos durante meses o incluso años. Entre las señales más comunes se encuentran la falta de aire, fatiga, mareos, desmayos, dolor en el pecho, ritmo cardíaco irregular, así como hinchazón en piernas, tobillos o abdomen.
Las autoridades también identifican cinco tipos principales de hipertensión pulmonar, dependiendo de su causa, entre ellas la hipertensión arterial pulmonar, la asociada a enfermedades cardíacas del lado izquierdo, a enfermedades pulmonares, a coágulos sanguíneos crónicos y a otras afecciones médicas.
Estos son los distintos factores de riesgo ante la hipertensión pulmonar
Entre los factores de riesgo destacan los antecedentes familiares, el sobrepeso, trastornos de coagulación, enfermedades cardíacas congénitas, exposición a sustancias como el asbesto, así como el uso de ciertos medicamentos o drogas.
Aunque actualmente no existe una cura para esta enfermedad, los especialistas señalan que con un tratamiento adecuado es posible controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Las opciones incluyen medicamentos, terapia con oxígeno y, en casos severos, trasplantes de corazón.
Finalmente, las autoridades reiteraron la importancia de la detección oportuna, el seguimiento médico y la atención a los factores de riesgo, con el fin de reducir las complicaciones de una enfermedad que puede avanzar de forma silenciosa.
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