Hemofilia no tiene cura, pero es controlable con tratamiento: especialista
La hemofilia es hereditaria, ya que las mujeres lo transmiten al hombre en el cromosoma X, aclaró el doctor David Gómez.
La coagulación sanguínea es un proceso fundamental para la vida, ya que permite al organismo detener hemorragias tras una lesión y, posteriormente, iniciar la reparación del tejido afectado.
Cuando este mecanismo presenta fallas, pueden surgir sangrados prolongados y complicaciones severas, como ocurre en casos de hemofilia. Así lo explicó el doctor David Gómez en entrevista con Rubén Carreón para la sección “Tu médico en Telediario”, donde detalló el funcionamiento de este sistema y destacó la importancia de un diagnóstico oportuno para mejorar la calidad de vida de los pacientes.
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“El cuerpo humano tiene un sistema de coagulación complejo”, señala el especialista y explica que ante una herida, los vasos sanguíneos se contraen para disminuir la pérdida de sangre. Después intervienen las plaquetas, pequeñas partículas celulares que detectan la lesión y comienzan a agruparse.
Al mismo tiempo, se activan proteínas circulantes llamadas factores de coagulación.
Todo este proceso permite la formación del coágulo, una barrera natural que sella la herida.
“Hace que se forme un cuajo y tape esa lesión, posteriormente inicia la cicatrización y, cuando ya no se necesita ese coágulo, el propio cuerpo lo elimina mediante un proceso llamado fibrinólisis. Tu propio cuerpo la elimina… maravilloso”, expresa.
Dentro de este sistema destaca el factor VIII, proteína indispensable para que la sangre coagule de manera adecuada.
“El factor ocho es un factor que interviene para formar el coágulo”, explica el hematólogo.
Su función participa en la transformación del fibrinógeno en fibrina, sustancia que forma la estructura firme del coágulo.
“Cuando tú ves un coágulo ya, como un chiclito… eso tapa la herida”, describe.
Cuando el factor VIII falta o está disminuido, aparece la hemofilia A, el tipo más frecuente de esta enfermedad hereditaria.
En estos pacientes, el proceso de coagulación tarda demasiado, por lo que los sangrados duran más tiempo o surgen de manera espontánea.
“Esa parte es muy lenta… y entonces los sangrados son muy difíciles de evitar por la lentitud”, advierte.
¿La hemofilia es una enfermedad hereditaria?
La hemofilia suele transmitirse por herencia ligada al cromosoma X. Esto significa que las mujeres pueden ser portadoras y transmitir la alteración genética a sus hijos varones, quienes presentan mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad.
“La hemofilia es hereditaria. Las mujeres lo transmiten al hombre en el cromosoma X”, explica.
El especialista detalla que cuando un padre vive con hemofilia, todas sus hijas serán portadoras.
Por ello, los antecedentes familiares permiten identificar embarazos con mayor riesgo y vigilar desde etapas tempranas la salud del recién nacido.
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“Cuando hay antecedentes, los médicos están muy atentos a ello”, señala.
Sin tratamiento, la hemofilia puede generar consecuencias severas desde la infancia. Golpes menores pueden producir hematomas extensos y también pueden presentarse hemorragias internas, especialmente en articulaciones como rodillas, tobillos y codos.
“El niño tiene muchos hematomas, invalidez, entradas y salidas al hospital”, comenta el doctor.
Uno de los daños más incapacitantes ocurre cuando la sangre se acumula repetidamente dentro de las articulaciones.
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“El sangrar las articulaciones acaba deformándolas, dejando al paciente con muchos problemas”, advierte.
Este deterioro puede limitar la movilidad y afectar la calidad de vida si no se atiende a tiempo.
En la actualidad, el panorama ha cambiado gracias a terapias de reemplazo del factor faltante, medicamentos preventivos y seguimiento multidisciplinario. El hematólogo destaca la importancia de las clínicas especializadas en hemofilia, donde participan diversos profesionales de la salud.
“Incluyen dentistas, psicólogos, pediatras, hematólogos y cirujanos de ortopedia y traumatología”, explica.
Este enfoque integral resulta clave, ya que además del control de sangrados, los pacientes requieren apoyo emocional, vigilancia dental—por el riesgo de hemorragia en procedimientos— y tratamiento ortopédico cuando existen secuelas articulares.
De acuerdo con organismos internacionales, la hemofilia no tiene cura definitiva en la mayoría de los casos, pero con diagnóstico oportuno y tratamiento continuo, muchas personas estudian, trabajan y llevan una vida activa.
El doctor David Gómez subraya que reconocer moretones frecuentes, sangrados prolongados tras cortaduras, hemorragias nasales repetidas o antecedentes familiares debe motivar una valoración médica. Detectarla a tiempo puede prevenir discapacidad y salvar vidas.
mvls
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