El descubrimiento ocurrió en una zona cercana al jardín de niños Diego Rivera y a un campo de fútbol de la comunidad, generando preocupación entre los habitantes del lugar.
Tras la mediación del Gobierno de Jalisco y la Secretaría de Gobernación, el ayuntamiento de Tequila y la empresa tequilera José Cuervo alcanzaron un acuerdo que pone fin al conflicto.
El fallecido Mauricio Fernández era conocido por ser un entusiasta de la cultura, lo que lo llevó a adquirir fósiles y obras de reconocidos artistas como Frida Kahlo, Diego Rivera y Rufino Tamayo.