La situación más crítica y lamentable se vivió en la colonia Aguanueva. Ahí, la casa identificada con el número 07, propiedad de la señora Rebeca Zurita, se convirtió en cenizas.
En uno de los domicilios se acumulaban gran cantidad de cacharros y residuos, situación que avivó las llamas y complicó las labores para los bomberos de Guadalajara.
Han pasado más de 30 años desde aquel suceso y la vivienda continúa sin ser habitada, sumándose al ranking de las 10 casas embrujadas más conocidas en el país.