La primera embarcación, de bandera holandesa pero manejada por la ONG alemana Lifeline, cumplió su quinto día en el Mediterráneo en espera de recibir la autorización para atracar en algún puerto.
Las personas, en su mayoría sudaneses, embarcaron el jueves en Libia en un bote que naufragó luego de ser interceptado por traficantes que robaron el motor de la embarcación.