Según las primeras indagaciones, el cliente, quien se encontraba en un avanzado estado de ebriedad, perdió el equilibrio mientras se encontraba en el baño.
El conductor responsable de los hechos fue puesto a disposición del Ministerio Público por el delito de conducir en estado de ebriedad y las lesiones provocadas al motociclista y su acompañante.
La mansión, envuelta en un aura de peligro, ha sido profanada por exploradores nocturnos. Los muros, originalmente destinados al lujo, ahora están pintados con grafitis, demostrando que la calle ha reclamado el espacio.
El responsable fue el conductor de una camioneta cerrada de color beige, quien, visiblemente afectado por la situación, explicó a las autoridades el origen del accidente.