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Política
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La Bolloteca

Majo Flores Serrano


Víctimas y villanas: El costo de un error en la hoguera digital

Puebla, Puebla

Las polémicas declaraciones de las diputadas Nay Salvatori y Grace Palomares en el podcast Descasadas desataron una tormenta que va más allá de la simple indignación política. Sus comentarios sobre las personas de la tercera edad —a quienes describieron como personas que "huelen a baúl" y que "ya se están pudriendo"— resultaron brutales, especialmente por dirigirse al sector que más ha apoyado al partido del que emanan.

Esta falla les costó la cancelación de su programa, disculpas públicas, el cierre de puertas profesionales y la pérdida de sus derechos políticos dentro de su propio partido. Sin duda, en este aspecto actuaron como villanas de su propia historia, exhibiendo además un profundo desconocimiento sobre los derechos humanos y dejando mucho que desear en su labor legislativa.

Sin embargo, la reacción colectiva destapó una realidad mucho más oscura: el implacable doble rasero con el que se mide a las mujeres en el poder. Aunque la crítica a su desempeño público es totalmente legítima, el debate rápidamente mutó en un linchamiento digital centrado en su aspecto físico, sus estilos de vida y sus familias. Es aquí donde Salvatori y Palomares se convierten también en víctimas de un sistema que utiliza el error como pretexto para la deshumanización.

El contraste con los hombres de su mismo partido es desolador. Mientras a ellas se les aplicó un castigo fulminante, figuras masculinas como Rocha Moya, Cuauhtémoc Blanco o Adán Augusto permanecen intocables, sin que se les afecte "ni con el pétalo de una rosa", sin importar la gravedad o la cantidad de las acusaciones en su contra.

Esta disparidad evidencia que, en el tablero político actual, las mujeres carecen del blindaje de impunidad del que gozan sus contrapartes masculinas.

El peligro real de este episodio no radica solo en el destino de estas dos legisladoras, sino en el mensaje disuasorio que se envía a todas las mujeres que aspiran a la política: si te equivocas, la respuesta no será la justicia o la evaluación proporcional de tu trabajo, sino el desmantelamiento total de tu dignidad personal y familiar.

Lamentablemente, el error de una mujer se transforma de inmediato en una condena colectiva bajo la premisa de que "todas las mujeres no sirven para gobernar", provocando un retroceso enorme para el movimiento feminista y demostrando que el patriarcado sigue sumamente fuerte en las redes sociales.

Al final, Salvatori y Palomares encarnan ambas caras de la moneda: la irresponsabilidad de quienes ostentan un cargo público y la vulnerabilidad de ser mujer en una arena política que no perdona.

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Majo Flores Serrano
Majo Flores Serrano

Soy activista lesbofeminista y defensora de los derechos humanos desde hace 14 años. Desde hace una década coordino la Marcha del Orgullo LGBT+ del Estado de Puebla y soy fundadora de la Alianz...

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