
El Apunte de Basave
Rubén Rocha y la 4T: el escándalo que dinamitó el discurso de impunidad cero

Algunos analistas le advertimos a la 4T que se iba a arrepentir de arropar a Rubén Rocha Moya, el gobernador de Sinaloa, que está salpicado por todos lados de sospechas, de indicios, de actividades ilícitas, incluso de vínculos con el crimen.
Y, sin embargo, lo siguieron haciendo, le gritaban que no estaba solo, lo defendían.

Cuando Estados Unidos pidió su detención con fines de extradición, se la negaron, lo protegieron y, bueno, pasó lo que tenía que pasar.
El señor, por la libre, se regresó a gobernar, dejó su licencia. Después de que lo cuidaron, lo protegieron, les dio un escupitajo en la cara.
Y luego, claro, apretado ya con la presión del aparato del régimen, volvió a pedir licencia y se retiró.
Pero esto no se puede quedar así.
Yo dudo mucho que esta mini crisis que se creó por la soberbia y la estulticia de este señor se vaya a resolver nada más porque si alejándolo otra vez del gobierno, escondiéndolo en algún lado, yo creo que tienen que procesarlo.
Me parece que no tienen más remedio que procesarlo.
Y, sobre todo, como lo dijimos varios, lo dije yo en las páginas de MILENIO, en mi espacio editorial, tienen que entender que está primero México y luego López Obrador, porque al final de cuentas, detrás de Rocha está López Obrador.
Están cuidando al fundador del movimiento más que a este señor.
Ojalá que entiendan por el bien de México.

Soy politólogo (doctor en Ciencia Política por la Universidad de Oxford) y fui político (diputado federal y expresidente nacional del PRD, entre otras cosas). Estoy jubilado y actualmente me de...
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