El atentado fue perpetrado durante una reunión del Awami National Party, una formación política que ya fue blanco de represalias de militantes islamistas por oponerse a grupos como los talibanes.
El jefe del ejecutivo afgano, Abdulá Abdulá, condenó el atentado y dijo que estuvo dirigido contra “musulmanes inocentes en el mes sagrado de Ramadán”.