La finca de Tonalá donde se realizó el hallazgo se encontraba en condiciones de total abandono, cubierta por maleza crecida, basura y montículos de tierra.
Debido a que se encontraba sedada cuando fue encontrada, logró dar su nombre y origen cuando recobró conciencia, aún sigue bajo vigilancia médica debido a su condición.
El incendio en una finca abandonada de la colonia San Juan de Dios generó una densa columna de humo visible desde distintos puntos del centro de Guadalajara.
Hasta el momento sus restos permanecen en el Semefo de Puebla, sin embargo, ningún familiar se ha acercado para reclamar el cuerpo a dos meses de ser hallada sin vida en pleno centro.
La mansión, envuelta en un aura de peligro, ha sido profanada por exploradores nocturnos. Los muros, originalmente destinados al lujo, ahora están pintados con grafitis, demostrando que la calle ha reclamado el espacio.