El mal manejo de la pirotecnia terminó con la vida de un hombre que realizaba trabajo en un taller sin permisos para el manejo de dichos materiales, mismo que terminó destruido tras la explosión.
Los restos fueron encontrado en al menos tres puntos diferentes de la colonia El Mirador, por lo que las autoridades investigan el móvil de los hechos que levantaron alertas en los vecinos.
Luego del sepelio de las personas que fallecieron en la explosión de La Saucera, don Cruz regresó a su casa y se puso a trabajar en su taller de pirotecnia, cuando ocurrió el estallido.
La explosión alcanzó un total de 15 módulos de trabajo, donde los artesanos elaboran los artificios pirotécnicos, debido a una reacción en cadena suscitada tras el primer evento.