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‘De anatomía poética’: el libro de Gilraen Eärfalas que une medicina, arte y poesía

Gilraen Eärfalas presenta 'De anatomía poética', un libro que une medicina, arte y poesía para explorar el duelo, la melancolía y las heridas emocionales a través de versos e ilustraciones anatómicas.

Con más de 50 ilustraciones anatómicas para colorear, De anatomía poética propone una experiencia de lectura diferente.
Con más de 50 ilustraciones anatómicas para colorear, De anatomía poética propone una experiencia de lectura diferente. | Mauricio Lavín

La escritora Gilraen Eärfalas entrelaza medicina, arte y poesía en 'De anatomía poética', un libro que invita a explorar las heridas emocionales a través del cuerpo humano, la melancolía y la pérdida. Con más de 50 ilustraciones anatómicas, la obra propone un espacio de introspección en el que cada verso puede convertirse en una forma de sanar.

En entrevista con Telediario, la autora explicó que el poemario nació de la intención de construir una historia a partir de un concepto integrador: un manual de anatomía que comienza con una hoja de ingreso al servicio médico forense. A partir de ahí, el libro desarrolla la historia de un médico que perdió a la mujer que amaba y que, mediante cartas dirigidas a sus discípulos, busca evitar que estos repitan sus errores.


La narración se construye a través de tres voces: la del médico, la del paciente y la del discípulo. Aunque la anatomía funciona como hilo conductor, Eärfalas también aborda la importancia de la empatía en la práctica médica y la necesidad de observar a los pacientes más allá de sus padecimientos físicos.


“Para escribir poemarios me gusta mucho traer un concepto. En el anterior poemario, Desfigurador, era un expediente y en este, un libro de anatomía”, explicó.

La autora señaló que las cartas del médico no solamente abordan cuestiones relacionadas con la medicina, sino que también invitan a los futuros profesionales a acercarse al arte, la literatura y la pintura como herramientas para desarrollar una mirada más sensible hacia las personas.


La relación entre la medicina, el arte y la poesía


Para construir 'De Anatomía Poética', Eärfalas recuperó poemas que había escrito a lo largo del tiempo y los adaptó a la estructura del libro. Este proceso, al que llama “casting”, forma parte de una disciplina que mantiene desde hace años: escribir diariamente, aunque sea un fragmento.


“Para escribir un poemario no me siento de, bueno, vamos a hacer un poemario, sino que me pongo a ver todo lo que he escrito, poemas que ya tengo, y quiénes pueden pasar al casting”, detalló.

La selección de los textos implicó encontrar el lugar de cada poema dentro de las secciones anatómicas, con una presencia destacada del cerebro y el corazón, órganos que considera especialmente poéticos.


La obra también recupera la relación histórica entre la medicina y las disciplinas artísticas. La escritora recordó las aportaciones de Leonardo da Vinci, quien estudió la anatomía mediante la disección de cadáveres, y de Andrés Vesalio, médico que recurrió al trabajo artístico para ilustrar con precisión las estructuras del cuerpo humano.


“Entonces, tanto el arte necesitó de la medicina para perfeccionar sus trazos... y tanto la medicina necesitó del arte”, señaló.

Desde esa perspectiva, la autora plantea que la sensibilidad artística también puede contribuir a humanizar la atención médica, desde la manera en que se observa a un paciente hasta la forma en que se describen sus síntomas y se documenta su historia clínica.


Un libro para explorar el duelo y la melancolía


Más que concentrarse en la felicidad, De anatomía poética se adentra en la tristeza y el duelo. Para Eärfalas, la melancolía es una emoción que merece ser explorada y comprendida, por lo que busca acercarse a ella a través de preguntas, imágenes y versos.


“En este libro encontramos mucha melancolía, no soy de escribir felicidad, porque la felicidad yo creo que hay que vivirla, pero la melancolía, la tristeza, a esa sí quiero entenderla”, expresó.

Uno de los temas centrales del poemario es la pérdida de los seres queridos y la manera en que el dolor transforma la percepción de quienes permanecen. La autora compartió que reflexionó sobre la muerte de su madre y la posibilidad de reencontrarse con ella en una existencia sin sufrimiento.


A partir de esa idea, también cuestiona cómo reconocemos a las personas a través de sus heridas y experiencias, y qué sucedería si estas desaparecieran en una vida sin dolor.


“Yo creo que los humanos tenemos en nuestro corazón el sueño de la eternidad, por algo es que la medicina avanza... porque tenemos interno el deseo de la eternidad”, comentó.

De esta manera, la anatomía deja de ser únicamente una representación del cuerpo y se convierte en una vía para explorar aquello que permanece después de una pérdida: los recuerdos, el amor y las marcas que dejan las experiencias.


Más de 50 ilustraciones para colorear


El componente visual es otra parte esencial del libro. La producción tomó más de un año e incluyó un prolongado proceso de diseño e ilustración. La portada, realizada junto con la ilustradora Dulce Ledesma, requirió entre ocho y nueve meses de trabajo y presenta una reinterpretación de la Venus de Botticelli con el tórax abierto.


Además, el volumen incorpora más de 50 ilustraciones anatómicas impresas en papel de mayor gramaje, pensadas para que las y los lectores puedan colorearlas mientras avanzan en la lectura.


La intención es que el libro no se limite a la contemplación de los poemas, sino que propicie una pausa activa y una experiencia personal de desahogo.


“Lo creé para que fuera para colorear, aunque sé que no les gusta mucho rayar los libros, pero es para eso”, explicó la escritora.

Las ilustraciones y las preguntas que aparecen a lo largo de sus páginas también buscan despertar la inspiración de quienes escriben o desean encontrar una forma de expresar sus emociones.


Sin embargo, la autora aclara que el libro no sustituye la terapia psicológica, una advertencia explícita que acompaña la obra.


Con De anatomía poética, Gilraen Eärfalas propone mirar el dolor desde distintos ángulos y reconocer que, así como el cuerpo puede estudiarse a través de sus órganos y estructuras, las emociones también requieren tiempo, sensibilidad y espacio para ser comprendidas. En ese recorrido, la poesía se presenta como una posible sutura emocional para quienes buscan poner en palabras sus propias heridas.

mla

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Autor Mauricio Lavín
Mauricio Lavín

Editor web de Monterrey. Egresado de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la UANL. Cinéfilo de tiempo completo. Escribo sobre los espectáculos en Monterrey y el día a día en Nuevo...

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