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Entre escotes y amenazas: Testigo revela detalles sobre cómo operan las rifas colombianas en Guadalajara

Según locatarios del Mercado de Abastos, había rifas de hasta 500 mil pesos o más, dependiendo del perfil del comerciante.

Josefina Ruiz Guadalajara, Jalisco /

A plena luz del día, entre el ir y venir de cargadores, compradores y comerciantes, un esquema ilegal, conocido como rifas colombianas, se movía con aparente normalidad en el Mercado de Abastos de Guadalajara.

No se anunciaba con gritos ni carteles, pero estaba ahí, caminando entre los pasillos: mujeres jóvenes, atractivas y bien vestidas que no iban a comprar, sino a cobrar. Así lo relata un testimonio anónimo que vivió de cerca este suceso.

¿Cuál es el modus operandi de las rifas colombiana?

De acuerdo con el relato, estas mujeres recorrían el mercado como si se tratara de una pasarela improvisada. Vestían de forma provocativa, con escotes, licras o shorts ajustados, y llamaban la atención no solo por su apariencia, sino por su comportamiento calculado.

El testimonio, que es anónimo por seguridad, revela que no se acercan a cualquiera. Observan, analizan y eligen a quién ofrecerle el boleto.

El Mercado de Abastos recibe alrededor de 60 mil visitas diarias, y es en medio de ese flujo constante donde este mecanismo logró operar durante años sin mayores obstáculos.

“Te das cuenta desde que llegas, porque hay una ‘pasarela’ de extranjeras, colombianas por el acento, sudamericanas. En el ratito que yo estuve, unas dos horas, vi a más de diez chicas de todas las edades ofreciendo”, señaló el testigo.

El testimonio revela que el blanco principal no eran los clientes ocasionales, sino los propios comerciantes.

“Sí me di cuenta que en general lo hacen más con los locatarios, no se acercan así como el que está comprando la fruta y la verdura. A mí me tocó porque estaba dentro de un local”, relata.

La estrategia parecía bien definida: generar cercanía, inspirar confianza y cerrar la venta del boleto. El contacto iniciaba con un talonario que no siempre se mostraba completo.

“Te ofrecen boletos. El boleto a mí me tocó que eran 250 pesos y tenías derecho a dos boletos a dos números pues”, explica.

El premio ofrecido, en ese caso, era de 75 mil pesos, aunque podía variar. Según otros locatarios, había rifas de hasta 500 mil pesos o más, dependiendo del perfil del comerciante.

Aunque el boleto incluía un número telefónico, nunca quedaba claro dónde se realizaba el sorteo ni en qué lugar se cobraba el supuesto premio. Ellas, en cambio, sí tomaban nota puntual: nombre del comerciante, número de local, boletos vendidos y número de serie.

“Me comentó un locatario que hay rifas hasta de 500 mil pesos o más como que dependiendo del perfil que ellas te ven es la oferta que te hacen. El locatario sí me dijo que sí conoce gente que ha ganado, o sea, sí lo pagan”, señala el testimonio.

En algunos casos, el trato iba más allá de la rifa. Se ofrecía compañía, una bebida o una charla prolongada para generar mayor confianza. Sin embargo, todo cambió tras el asesinato de Alberto Prieto Valencia, alias ‘El Prieto’, bodeguero y presunto empresario del mercado.

“Tal cual, así como se las tragó la tierra… de un día a otro desaparecieron por completo”, comentan.

Para Rubén Ortega Montes, profesor e investigador de la Universidad de Guadalajara, estos hechos muestran la normalización de un modelo ilegal que se ha incrustado en la vida cotidiana de comerciantes y consumidores.

El Mercado de Abastos no es un caso aislado: las rifas colombianas han sido detectadas en otros puntos de la Zona Metropolitana de Guadalajara, donde los locatarios son presionados a participar.

“Se equipara a un cobro de piso por parte de estos grupos de poder, posiblemente al modelo de una extorsión, para permitir que la gente siga comercializando en mercados, tianguis y distintos comercios”, señala el académico.

La falta de regulación y de acciones contundentes, advierte, alimenta una cifra negra significativa, ya que las víctimas rara vez denuncian por miedo o por considerar que se trata de una práctica “normal” dentro del mercado.

AM

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