Lujos, negocios y poder: así era ‘El pueblito’, la zona VIP dentro del penal de San Miguel en Puebla
En el mismo Cereso donde las golpizas y el trato inhumano eran una constante había un espacio alterno: ‘El pueblito’ permitía acceder a una vida con todo tipo de lujos para quien la pudiera pagar.
Cuartos amplios, comida preparada al momento, dinero en efectivo circulando y visitantes que no encajaban con la idea de un centro penitenciario eran parte de la rutina al interior de 'El pueblito'.
No se trataba de un club privado ni de una reunión exclusiva en la ciudad, sino que más bien era un espacio oculto a plena vista dentro del Centro de Reinserción Social de San Miguel, conocido también como el penal de San Miguel en Puebla.
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Era detrás de los muros de concreto y los uniformes descoloridos que existía otra realidad. Una donde el encierro no significaba lo mismo para todos, donde el dinero abría puertas, compraba comodidades y garantizaba protección. Donde incluso la cárcel tenía su propia zona VIP.
Durante años 'el pueblito' operó como una ciudad paralela y con reglas propias. En su interior había negocios y una estructura de poder que desdibujaba la autoridad del Estado.
Lo que ocurría allí dentro, además de exhibir corrupción y omisiones, subrayó aún más la desigualdad entre internos, pues mientras algunos sobrevivían en condiciones precarias, golpizas y sanciones, otros más vivían con privilegios impensables para un recluso.
TELEDIARIO Puebla te cuenta la historia de ese espacio. De cómo se construyó este hogar de la impunidad, así como el porqué su existencia dejó al descubierto una de las caras más incómodas en el sistema penitenciario en Puebla.
‘El pueblito’, la ciudad que no debía existir
Hablar de 'El pueblito' no se trata de una exageración o una metáfora periodística. Era tal cual un sitio físico que logró consolidarse dentro del Centro de Reinserción Social de San Miguel.
La zona estaba compuesta por al menos 104 espacios construidos de manera ilegal y con características más cercanas a pequeños departamentos que a las celdas habituales.
Nada ahí era improvisado.
En 'El pueblito' había habitaciones con recámara, baños privados, muebles, regaderas y áreas acondicionadas para recibir visitas.
En algunos casos los espacios también llegaban a incluir salas, todo tipo de electrodomésticos y condiciones que contrastaban con el resto del penal.
Sin embargo, este tipo de espacios no podrían existir sin toda una estructura interna y pactos consensuados al interior de los centros penitenciarios. Así lo mencionó una fuente experta en seguridad consultada por TELEDIARIO Puebla, quien ha pedido el anonimato.
"La otra parte de la corrupción en los centros penitenciarios se encuentra pactada de una manera consensuada en los familiares, amigos, visitas, abogados, ya que son los primeros en solicitar privilegios para una mejor estancia, lo que ocasiona que las personas privadas de la libertad vean un modus de operar y obtener ganancias, detonando que trabajen como lo hacían en el exterior", relató.
Restaurantes, farmacias y hasta privados...'El pueblito' tenía de todo
Entre lo más revelador no se encontraba como tal la infraestructura, sino lo que había a su alrededor.
Dentro de 'El pueblito' operaba una red de negocios que reproducía, casi por completo, la lógica de una pequeña comunidad.
Ahí era posible hallar restaurantes con comida preparada, farmacias, tiendas de abarrotes, venta de ropa y calzado, estéticas, ferreterías, gimnasios y kioscos.
Quizás uno de los elementos más delicados eran los 'privados' que ahí se encontraban, los cuales estaban destinados a encuentros íntimos que funcionaban como habitaciones de motel dentro del penal.
'El Pueblito' era todo, menos un espacio marginal.
Se trató de un sistema organizado donde prácticamente todo podía conseguirse sin salir de prisión.
El dinero lo movía todo y son las cifras de ganancia las que ayudan a dimensionar el tamaño de este fenómeno.
De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) estatal, 'el pueblito' generaba al menos 3 millones de pesos semanales.
Los ingresos de este sitio no eran aislados, hablamos de una economía constante que estaba sostenida por la renta de espacios, venta de productos, servicios internos y los famosos cobros por protección.
Ese flujo monetario convertía al lugar en un negocio altamente rentable dentro de una institución pública, por lo que su operación no habría sido posible sin una red de tolerancia.
"Los señalamientos están sustentados en lo que se difunden en los medios de comunicación, redes sociales, los cuales cuentan una verdad sin filtros [...] Lamanera de erradicar todo esto es prohibir el ingreso de dinero posesión al interior, no permitir concesiones que puedan administrar las mismas personas privadas de la libertad, mejorar las condiciones de comida, la cual tiene un costo de 78 pesos diarios por las tres comidas, esto ayudaría realmente a eliminar los costos de poder como mejorar personal y un sinfín de carencias que tiene el sistema penitenciario", mencionó la fuente.
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¿Complicidad? El sistema que nadie vio o nadie quiso ver
Una de las acciones más reveladoras de este sitio ocurrió en 2021, cuando la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) realizó una supervisión al penal sin detectar nada anormal.
No hallaron los 104 cuartos, ni los negocios, ni la infraestructura o la red de complicidades para que este sitio operara.
"Las situaciones pudieron percatarse en las visitas realizadas en los centros penitenciarios, lo que trae como consecuencia que sean evaluados y obtengan una calificación como Estado. Ante esta situación, Puebla se encuentra evaluada con una nota estatal de 6.7 (2025) y nacional 5.8", agregó la fuente.
Por aquel 2021, Miguel Barbosa Huerta era el gobernador de Puebla. Él indicó que 'El Pueblito' y las irregularidades al interior del penal eran un sistema heredado de administraciones pasadas, señalando incluso que funcionarios se habrían beneficiado de la existencia de estos espacios.
Pero el caso de 'El pueblito' no es aislado. De acuerdo con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos decenas de cárceles en México presentan condiciones de autogobierno, mientras que datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) revelan que más de un tercio de los internos ha presenciado estas prácticas.
"El autogobierno en los centros penitenciarios surge a raíz de problemas que no son atendidos correctamente. Una gran consecuencia son los perfiles de los titulares de los Centros Penitenciarios, mismos que deberían de pasar por exámenes de control de confianza, verificar bien su experiencia laboral, sus antecedentes [...] No solo es poner un director que apenas va a aprender o un experto que tiene un sinfín de señalamientos por corrupción, carpetas de investigación [...], esto origina una parte de corrupción", señaló.
En así que lo ocurrido en San Miguel no fue una anomalía. Fue más bien el ejemplo explícito de un sistema que en muchos de los casos ha cedido el control a las personas que debería de custodiar.
El adiós de 'El pueblito'
Aunque las irregularidades eran conocidas en círculos internos, el penal explotó mediáticamente en 2022 debido al caso del bebé hallado dentro del penal de San Miguel.
El escándalo no estaba directamente ligado a 'El pueblito', aunque sirvió para evidenciar la pérdida casi total del control del penal más grande de Puebla.
Fue a partir de ese momento que el secreto de los cuartos acondicionados como hotel se convirtió más bien en una verdad insostenible, por lo que su demolición era necesaria para borrar la evidencia de lo que allí ocurría.
En julio de 2022, el gobierno estatal también a cargo de Miguel Barbosa ordenó demoler los 104 espacios. Para ello utilizó maquinaria pesada e hizo un registro notarial del proceso.
Destruida la infraestructura se buscó también dejar constancia oficial de que ese espacio existió y fue eliminado, una especie de mensaje de que no habría más zonas VIP dentro de los penales...aunque esto no se cumplió ni se cumple del todo.
Para el experto en seguridad hacen falta acciones más contundentes debido a que los centros penitenciarios terminan convirtiéndose en un sitio que los reclusos aprovechan para especializarse en otras tácticas criminales.
"Para algunos los centros penitenciarios son la Universidad del Crimen en donde se especializan, otros los consideran el hotel más caro. Algunos mandos y demás personal que labora en dichas instituciones los miran como lugares en donde por ser omisos y permisivos obtendrán grandes ganancias económicas", sentenció.
Cabe decir que tras la demolición de 'El pueblito' la entonces directora del penal, María del Rayo Mendoza, llegó a recibir amenazas. Fue hasta agosto del 2024 que dejó el cargo tras sufrir un atentado armado solo cinco meses atrás.
"Esto es un ciclo que no va terminar. Caso más que claro de corrupción fue 'El pueblito' y [el bebé] Tadeo, ¿ahora cómo le llamaremos?"
EG
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