Grupos del crimen organizado en Guerrero tomaron el control del transporte público, cuyos trabajadores deben de cumplir con ciertas actividades o son torturados como consecuencia.
La prohibición de los vapeadores en México ha hecho que su mercado negro y venta ilegal aumente; los grupos criminales encontraron ahí una forma de expandir sus ganancias.
El informe militar revela que los descendientes de Amado Carrillo están a cargo de las operaciones relacionadas con el "cristal", tienen el control de dos prisiones locales y gestionan el tráfico de migrantes hacia Texas.
Para suplir las ganancias del fentanilo, el Cártel realiza secuestros masivos por los que cobra dos veces: 13 mil dólares por llevarlos a la frontera y otro tanto por liberarlos a un paso de Estados Unidos.
Ante la captura de “El Ratón” el año pasado, Ismael “El Mayo” Zambada se ha fortalecido, mientras que “Los Chapitos” han ido soltando el mercado del fentanilo.
Los líderes del crimen mexicano son hábiles en escapar: algunos se desvanecen rápidamente, otros organizan maniobras coordinadas para despistar, y unos pocos se escabullen por senderos no reconocidos por las fuerzas de seguridad.