Una intervención de las fuerzas federales y estatales reveló que el centro de rehabilitación, que aparentaba realizar actividades altruistas, funcionaba como una escuela del crimen.
De acuerdo con registros oficiales, el exjefe de Protocolo contaba con un historial delictivo en Michoacán, mismo que no impidió su incorporación al gabinete municipal.
Mientras las autoridades investigan el móvil, la comunidad de este municipio de Veracruz vive con temor tras los asesinatos de una recepcionista y una radiooperadora en sus centros de trabajo.
Durante la llamada que sostuvo con Juan Ramón de la Fuente, Marco Rubio enfatizó la necesidad de obtener resultados tangibles de la lucha contra el narcoterrorismo.
Amigos y familiares acompañaron al joven reportero a su última morada y realizaron un llamado para exigir justicia por el crimen, además de demandar mayor seguridad para los comunicadores.