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Política

Vertebral


La “papa caliente”

No ha de ser fácil ventilar los problemas internos de una administración (de cualquier índole que ésta sea). 

Lo experimentamos en la semana con dos eventos que ocurrieron en Torreón y Gómez Palacio.

El primero de ellos es que en un operativo anti alcohol fue detenido el hijo de Primo Francisco García Cervantes, en realidad nada se supo del hecho, salvo las aisladas versiones que fueron recopiladas en redes sociales y de los propios elementos de Tránsito y Vialidad que corrieron como pólvora, quienes se sintieron agraviados y ofendidos por lo ocurrido.

¿Llegaría Primo Francisco García al operativo en el que fue detenido su hijo para rescatarlo? ¿Los elementos realmente abusaron de su autoridad para someter al hijo del Director de la Policía? 

De verdad nadie tiene los datos certeros, “una investigación interna” se va a llevar a cabo para deslindar responsabilidades, dijo el Alcalde, lo cierto es que les “tronó” la “papa caliente” en las manos.

En su oportunidad se los dije a todos: Deben de poner orden en las corporaciones, deben de aplicar el criterio porque, de lo contrario, el tema se les puede salir de control (tal y como ocurrió), puede sonar egoísta, pero no podemos permitir que nos “truene” una “papa caliente”, todos erraron, el hijo de Primo Francisco García al evitar, “charolear” o como haya ocurrido, total, si no había ingerido alcohol, pues no hubiera actuado de la forma en la que presuntamente pasaron las cosas, los elementos, al verlo hubieran aplicado el criterio y transferido las responsabilidades a sus superiores, incluso hasta llegar a que el propio alcalde tomara la decisión, de esta forma (probablemente) hubieran librado el desaguisado de una forma más discreta, pero todo mundo quiso actuar de acuerdo al “librito” diría Pedro Luis Bernal, el director de Tránsito y Vialidad.

Tanto impactó la situación que el propio alcalde modificó “las reglas del juego”, ahora ya la gente podrá irse a su casa y dejar el coche en garantía para pagar la multa por conducir en estado de ebriedad, pero desafortunadamente lo más temido no era eso, era justamente pasar la noche “guardado”, el escarnio, pues.

Se lo dije al propio Alcalde, si a mí me ocurriera una cosa así y si fuera agente vial (lo juro), despertaría al mismísimo Jorge Zermeño para que tomara él directamente la decisión, lastimosamente no ocurrió así.

De Gómez Palacio hablamos la siguiente ocasión, un desastre ecológico del que nadie quiso hablar. Ahí la cosa aplica igual. 

 

angel.carrillo@multimedios.com

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