Hormiga González y Mateo Chávez, mejores amigos desde los 6 años que hoy son seleccionados mexicanos en Mundial 2026
La hermandad de Mateo Chávez y la ‘Hormiga’ González nace de las canteras hidrocálidas y ahora llegará a la Copa del Mundo.
El destino del futbol suele trazar rutas inesperadas, pero pocas tan perfectas como la que hoy une a Mateo Chávez y Armando González.
El mediocampista, consolidado en la Eredivisie de los Países Bajos, y el delantero de la Liga MX están en la antesala de cumplir la máxima fantasía de su infancia: representar a la Selección Mexicana en el Mundial 2026.
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Lo que para muchos es una coincidencia profesional, para ellos representa el capítulo cumbre de una amistad nacida hace dos décadas.
La historia comenzó a escribirse en Aguascalientes cuando apenas tenían cinco años de edad. En las filiales del Necaxa, los pequeños entrelazaron sus vidas debido a los lazos de sus padres con la institución hidrocálida.
La ‘Hormiga’ creció ahí por el negocio de su familia, mientras que Mateo habitaba el entorno debido a que su padre defendía la casaca de los Rayos. Desde aquellos entrenamientos infantiles, la complicidad y la lealtad dentro de la cancha se volvieron inquebrantables.
Años más tarde, el destino mudó su talento a la cantera de las Chivas. Mateo se integró a la categoría Sub-13 en 2017 y Armando hizo lo propio en la Sub-15 durante 2018.
Aunque González es un año mayor, el proceso formativo de Verde Valle los reunió en la Sub-17 en 2020. Juntos escalaron peldaños, maduraron su juego y se coronaron campeones en la categoría Sub-23 bajo la tutela estratégica de Pepe Meléndez.
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La consagración inicial llegó en enero de 2024, cuando Fernando Gago los hizo debutar en el primer equipo del Rebaño Sagrado. Aquella tarde guardó un misticismo familiar único: saltaron a la cancha con los dorsales 34 y 50, mismos números que sus respectivos padres portaron con orgullo en el Guadalajara.
A partir de ahí, sus trayectorias tomaron rumbos geográficos distintos, pero afectivamente cercanos. El ‘Tiloncito’ emigró pronto al balompié de Europa, manteniéndose siempre al pendiente de los éxitos de su gran amigo, celebrando efusivamente en redes sociales el campeonato de goleo que la "Hormiga" conquistó en México.
Hoy, a escasos dos años de su aparición en Primera División, la proyección de estas joyas rojiblancas ha cautivado a Javier Aguirre.
El timonel del Tricolor los ha colocado en la recta final rumbo a la Copa del Mundo 2026. Aquellos niños que pateaban balones en Aguascalientes están a nada de firmar una hazaña inolvidable.
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