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¿Es un problema? Atlante tiene un interesante comportamiento cuando reciben el primer gol en contra

Después de ocho jornadas, el equipo de Miguel Herrera ha demostrado que puede competir y generar ocasiones. Pero también que súfre cuando se ve abajo en el marcador.

Atlante buscará cerrar de buena manera la Fase regular del Apertura 2026. | @Atlante
Atlante buscará cerrar de buena manera la Fase regular del Apertura 2026. | @Atlante | Redes sociales

Atlante ha dejado señales interesantes durante sus primeras ocho jornadas de regreso a la Liga MX. 

Los 'Potros' han demostrado que pueden competir ante rivales con mayor presupuesto, generar volumen ofensivo y disputar partidos cerrados sin necesidad de tener constantemente la pelota.

Sin embargo, detrás de esos números existe una tendencia que comienza a ser difícil de ignorar: cuando el conjunto azulgrana recibe el primer golpe, todavía no encuentra la manera de transformar su reacción en una victoria.

El equipo dirigido por Miguel Herrera suma siete puntos después de ocho fechas, producto de una victoria, cuatro empates y tres derrotas. 

Con nueve jornadas todavía por disputar, el diagnóstico no representa una sentencia, pero sí una señal de alerta para la segunda mitad del torneo.

La estadística más reveladora aparece precisamente en los partidos en los que Atlante ha recibido primero. 

En cinco encuentros comenzó perdiendo y en ninguno consiguió remontar: empató tres y perdió dos. En los dos partidos en los que marcó primero, el balance fue de una victoria y una derrota.

¿Qué pasa con Atlante cuando recibe el primer gol?

La temporada comenzó con una muestra que, con el paso de las jornadas, adquirió mayor relevancia. 

Atlante se adelantó 1-0 frente a Necaxa con una anotación de Eugenio Pizzuto, pero terminó perdiendo 2-1 después de recibir dos goles, uno al minuto 80 y otro durante el tiempo agregado.

Después apareció América. Las 'Águilas' marcaron primero al minuto 21, pero los Potros consiguieron reaccionar durante el segundo tiempo para rescatar un empate.

Contra Cruz Azul ocurrió prácticamente lo contrario. Atlante golpeó primero, consiguió ponerse 2-0 y, aunque la 'Máquina' reaccionó, los Potros terminaron llevándose el triunfo por 3-2. Ante Toluca, el marcador nunca se movió y el encuentro terminó sin goles.

Frente a Tigres, Atlante tuvo que jugar más de una hora con un futbolista menos después de la expulsión de Luis Calzadilla al minuto 36. El equipo resistió e incluso tuvo oportunidades para adelantarse, pero finalmente cayó 2-0.

La historia volvió a repetirse ante León y Atlas. Los rivales marcaron primero, pero Atlante consiguió responder. 

León se adelantó al minuto 81 y los 'Potros' empataron prácticamente sobre el final, mientras que Atlas marcó apenas al minuto siete y el conjunto azulgrana encontró la igualdad durante el arranque del segundo tiempo.

El caso más complicado llegó contra Pachuca. Los Tuzos marcaron tres veces antes del minuto 40 y esta vez Atlante no consiguió encontrar una respuesta que le permitiera volver al partido.

La secuencia deja una diferencia importante: los 'Potros' sí saben reaccionar ante un golpe, pero todavía no han demostrado que sepan convertir esa reacción en una remontada.

Y ahí está una de las principales tareas para Miguel Herrera durante la segunda mitad del torneo.

Además, los números ofensivos muestran que el problema de Atlante tampoco puede explicarse simplemente por una falta de generación. 

Después de ocho partidos, los Potros acumulan 110 remates, 34 de ellos con dirección a portería, para un total de siete goles.

Contra Toluca registraron 14 disparos y cinco a puerta. Frente a León produjeron 17 remates y cuatro dirigidos al arco. 

Ante Tigres, incluso jugando con un hombre menos durante buena parte del encuentro, consiguieron 11 disparos y cuatro a portería. Contra Atlas tuvieron ocho remates y dos a puerta.

El volumen está ahí. La dificultad aparece al momento de transformar esa producción en daño real.

Porque generar no necesariamente significa dominar, rematar no siempre significa lastimar y tener la pelota tampoco garantiza controlar un partido.

La posesión no explica los problemas de Atlante

Si se analiza la temporada únicamente desde el porcentaje de posesión, el diagnóstico puede resultar engañoso.

Atlante tuvo apenas 38 por ciento de la pelota contra América y consiguió empatar. Ante Cruz Azul registró 39 por ciento y ganó. Frente a Toluca tuvo 43 por ciento y volvió a conseguir un empate.

Contra Atlas el dato fue todavía más extremo: los 'Potros' solamente tuvieron 36 por ciento de posesión, mientras el rival alcanzó 64 por ciento. Aun así, Atlante recibió el gol en los primeros minutos y consiguió rescatar el 1-1.

Eso demuestra que el equipo puede competir sin necesidad de adueñarse del balón. El problema aparece cuando necesita administrar el partido después de recibir un golpe.

El encuentro ante Pachuca es probablemente el mejor ejemplo. Atlante terminó con 56 por ciento de posesión y realizó 29 remates, su cifra más alta del torneo. 

Sin embargo, solamente cinco disparos fueron a portería y el resultado terminó siendo una derrota por 3-0.

Los 'Tuzos' marcaron por conducto de Salomón Rondón al minuto 13, Kenedy al 20 y Oussama Idrissi al 38. En menos de 40 minutos, el encuentro había cambiado por completo.

Atlante tenía la pelota, remataba más y terminó acumulando un porcentaje superior de posesión, pero el partido ya estaba prácticamente definido.

Los 29 remates pueden parecer una señal de dominio si se observan de manera aislada. El contexto cuenta otra historia.

Una vez que Pachuca tomó una ventaja de tres goles, Atlante tuvo que atacar con mayor frecuencia porque necesitaba reducir la diferencia. 

El volumen ofensivo aumentó, pero también cambió la naturaleza del partido: los Potros ya no estaban construyendo el encuentro, estaban persiguiéndolo. Ahí aparece una diferencia fundamental entre reaccionar y recuperarse.

Atlante sí ha demostrado capacidad para reaccionar. Lo hizo ante América, León y Atlas. Pero todavía no consigue recuperar completamente un partido después de recibir el primer golpe.

Miguel Herrera también identificó parte del problema después de la derrota ante Pachuca y apuntó directamente a la falta de presión sobre el rival.

“Ve los dos goles, tenemos seis jugadores de nosotros enfrente de la pelota, pero no hay un tipo que apriete, que salga a morder y se entrada con la pelota y tremendos golazos nos hicieron”.

La declaración ayuda a entender por qué la posesión no necesariamente refleja el funcionamiento de los 'Potros'. 

Tener jugadores por delante del balón no significa que el equipo esté controlando la situación si no consigue incomodar al rival y recuperar la pelota en zonas favorables.

Después de ocho jornadas, Atlante todavía está en proceso de adaptación a la Primera División. 

Tiene nueve partidos por delante para corregir esta tendencia y demostrar que puede competir de una manera distinta cuando el marcador se pone en su contra.

Los números no dicen que los 'Potros' sean incapaces de generar futbol. Al contrario: tienen volumen, consiguen llegar y han demostrado que pueden competir incluso ante equipos importantes. La verdadera incógnita está en otro lugar.

Atlante necesita aprender a jugar el partido que queda después de recibir el golpe.

Porque competir cuando todo está igualado es una cosa; absorber un gol, mantener la identidad, corregir y darle la vuelta al encuentro es el siguiente paso que los 'Potros' todavía tienen pendiente.

JO

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Olga Hirata

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