De la participación al aislamiento: el duelo no atendido en la infancia, a través de la historia de Valeria
A sus siete años, la niña ya sabe lo que es perder a dos seres queridos: primero a su papá, víctima del Covid, y después a su abuelo paterno. Sin embargo, acudir a terapia le ha ayudado.
Por segunda vez, Valeria, una niña de siete años, enfrenta la pérdida de una figura paterna. La muerte reciente de su abuelo (padre de su papá) revivió el duelo que parecía cerrado desde hace cinco años, cuando su padre perdió la batalla contra el Covid-19.
Entre lágrimas, la pequeña relata que la noticia la devastó. Su abuelo no solo era el padre de su papá: fue la persona que durante cinco años ocupó ese lugar en su día a día.
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“Extraño sus abrazos, y cuando me persignaba cada vez que salía de su casa y nos iba a dejar a la nuestra”, cuenta Valeria. “Todos los días lo veía y estaba junto a mi hermanito Mateo, mientras mi mamá trabajaba”.
El abuelo le enseñó a rezar, a tocar la guitarra y a disfrutar las tardes en el parque con su hermano de cuatro años y su abuela paterna. Aunque acudió al velorio, la niña aún no termina de entender por qué ya no volverá a verlo.
La alerta que encendió todo: dejar de participar en clase
Andrea Marcos, mamá de Valeria, notó el cambio justo al regreso de vacaciones de diciembre.
“Ella es muy participativa, siempre apoyaba a la maestra. Pero al volver a clases se mostró muy cerrada. La siguiente semana ya no participaba. Hubo una actividad con sus amigas y ella se quedó fuera. Ahí supe que algo no andaba bien”.
Una de las mamás le confirmó que Valeria había llorado en la escuela. Esa fue la señal definitiva. Con ayuda de la docente, Andrea buscó apoyo profesional.
“La psicóloga le explicó que su ser querido siempre estará con ella, aunque no lo vea físicamente”, cuenta Andrea. “Las terapias le han ayudado mucho: ya vuelve a jugar y a participar en clase”.
Duelo infantil: una salud mental en riesgo silencioso
Según UNICEF, en 2021 México reportaba una incidencia de depresión infantil del 7%. Con la pandemia, la cifra subió al 10%. En Puebla, más de 1.4 millones de niños y niñas menores de 11 años habitan el estado.
El Centro Poblano de Salud Mental Integral para Niños y Adolescentes reportó que, entre septiembre de 2025 y abril de 2026, atendió a mil 789 niños y jóvenes, y mil 419 niñas y adolescentes en psicología clínica. En psiquiatría, los números fueron 17 y 166, respectivamente.
“Que los niños vivan su duelo”
Patricia Niño, psicóloga del Sistema Municipal DIF de Puebla, enfatiza: “Como adultos, debemos permitir que los infantes vivan su duelo. Si no, pueden arrastrar secuelas a futuro”.
El duelo en la infancia no solo aplica a la muerte de un ser querido. También ocurre con la pérdida de una mascota, un juguete o una figura de apego. Lo importante, explica la especialista, es no silenciar el dolor, sino nombrarlo.
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¿Cómo ayudar a niños a asimilar el duelo de un familiar?
Valeria ahora entiende que su abuelo está en el cielo con su papá. Sigue extrañándolo, pero ya no llora todos los días. Su mamá lo resume así: “La psicóloga le preguntaba sobre sus emociones y le explicaba. Eso le devolvió la confianza”.
Para familias en situaciones similares, los especialistas recomiendan:
- No evitar hablar del ser querido fallecido.
- Validar la tristeza del niño sin minimizarla.
- Buscar apoyo psicológico si hay cambios de conducta, aislamiento o llanto frecuente.
La pequeña Valeria aún guarda una enseñanza de su abuelo: los abrazos no se olvidan. Y tal vez, justo por eso, duelen tanto.
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