A sus 96 años, la señora Sofía mantiene viva una promesa al Santo Cristo de la Capilla en Saltillo
Desde que tenía siete años, Sofía Torres Álvarez no ha faltado al Novenario del Santo Cristo de la Capilla, asegura que la fe le ha dado salud, fortaleza y los milagros que han marcado su vida.
Entre los cientos de fieles que cada año abarrotan la Catedral de Santiago para participar en el tradicional Novenario del Santo Cristo de la Capilla, hay rostros que forman parte de la historia viva de esta celebración.
Uno de ellos es el de doña Sofía Torres Álvarez, una mujer de 96 años que, desde que tenía apenas siete, acude sin falta a rendir homenaje a la imagen que considera el pilar de su vida, de su familia y de su fe.

Con el paso pausado que dejan los años, pero con una mirada llena de esperanza y una convicción inquebrantable, doña Sofía volvió a cruzar las puertas de la Catedral de Santiago para reencontrarse con el Santo Cristo.
Se trata de una cita que ha cumplido durante casi nueve décadas y que, asegura, seguirá honrando mientras tenga fuerzas para caminar.
Para ella, el Novenario no es únicamente una tradición religiosa heredada de sus padres; representa una promesa de vida, un acto permanente de agradecimiento y un espacio para recordar que la fe ha sido el sostén que la ha acompañado tanto en los momentos de alegría como en las pruebas más difíciles.
Las palabras de doña Sofía brotan con naturalidad, "Es mi Rey, el Rey de Saltillo. Él me ha dado vida y salud. Gracias a Él aquí sigo y le pido que me permita seguir viniendo cada año", dijo Torres Alvarez.
Su voz transmite emoción y gratitud mientras contempla la imagen del Santo Cristo, convencida de que ha sido "Él" quien le ha permitido llegar a los 96 años con salud y la oportunidad de seguir cumpliendo una de las tradiciones religiosas más importantes de la capital coahuilense.
Una vida marcada por la fe y la gratitud
Nacida en Saltillo en 1930, recuerda que desde pequeña sus padres la llevaban al Novenario y, desde entonces, jamás ha dejado de asistir, afirma que no puede recordar un solo año en el que haya faltado a esta celebración, incluso cuando las circunstancias de la vida parecían impedirlo.

Con el paso del tiempo, sus peticiones fueron cambiando, primero oró por sus padres; después, por su esposo, sus hijos y toda su familia.
Hoy, además de agradecer por la vida recibida, continúa encomendando al Santo Cristo las preocupaciones y esperanzas de sus seres queridos.
Uno de los momentos que fortaleció aún más su fe ocurrió recientemente, cuando su esposo enfrentó un delicado problema de salud y logró recuperarse.
Relata el episodio mientras sostiene con firmeza un rosario entre sus manos, "Estuvo muy malo, pero le pedí mucho al Santo Cristo y Dios me hizo el milagro. Ahora ya está bien, gracias a Él", añadió doña Sofia.
Para ella, esa recuperación representa una prueba más de que las oraciones encuentran respuesta cuando se hacen con verdadera fe, a pesar de los tiempos en donde eso ya no se encuentra en cada persona con el paso de los años y nuevas costumbres.
Cada año realiza el recorrido desde el fraccionamiento Europa hasta la Catedral acompañada por su amiga y vecina, Juanita Pinales, quien la apoya durante el trayecto.
Ambas convierten la visita en un momento de convivencia, oración y agradecimiento, compartiendo una tradición que ha pasado de generación en generación entre miles de familias saltillenses.
Aunque ha visto transformarse la ciudad con el paso de las décadas, hay algo que, asegura, permanece intacto: la profunda devoción de los habitantes por el Santo Cristo de la Capilla.
Orgullosa de haber nacido en Saltillo, afirma que hablar de la ciudad también es hablar de la fe que ha acompañado a sus habitantes durante siglos.
Su historia es también un testimonio vivo de la memoria de la ciudad, "Me encanta ser de Saltillo. Es mi tierra y la quiero mucho, igual que al Santo Cristo de la Capilla", mencionó.
Mientras generaciones enteras han participado en el Novenario, doña Sofía continúa ocupando un lugar entre los fieles que año con año renuevan una tradición que forma parte de la identidad de Saltillo.
Antes de despedirse, comparte un mensaje dirigido a las nuevas generaciones, a quienes invita a no perder los valores que, asegura, le han permitido salir adelante durante toda su vida.
Mientras las campanas de la Catedral anuncian una nueva jornada del Novenario, "Que los jóvenes se acerquen a Él, que nunca se separen de Dios y que siempre ayudan al prójimo. Eso es lo más bonito que podemos hacer", comentó Álvarez.
Los fieles continúan llegando para encomendar sus plegarias al Santo Cristo de la Capilla, doña Sofía emprende el regreso a casa con la satisfacción de haber cumplido, una vez más, la promesa que comenzó cuando era una niña de siete años.
A sus 96 años, su presencia entre los peregrinos representa mucho más que una visita anual, es el reflejo de una tradición que ha resistido el paso del tiempo, de una fe inquebrantable que ha perdurado durante casi nueve décadas.
Y del profundo vínculo entre el Santo Cristo de la Capilla y la historia de miles de familias saltillenses que encuentran en esta celebración un motivo para agradecer, pedir y mantener viva una de las expresiones religiosas más emblemáticas de la ciudad.
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JSR

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