¿Lo has visitado? Misterioso "árbol cumple deseos" luce brasieres colgados a una hora de Torreón
"El mezquite de los deseos" ha generado curiosidad entre los habitantes del ejido San Ignacio y ejidos aledaños.
En la inmensidad del paisaje semidesértico que caracteriza a la parte alta del municipio de San Pedro, un elemento rompe con la monotonía del panorama.
En el ejido San Ignacio, un frondoso mezquite —árbol emblemático de la región lagunera— se ha convertido en el centro de todas las miradas. Sin embargo, no es su follaje lo que atrae la atención, sino las decenas de brasieres y sostenes de múltiples colores, tallas y texturas que cuelgan de sus espinosas ramas.
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Nadie en el ejido puede precisar con exactitud la fecha en que comenzó esta peculiar tendencia. Lo que sí es evidente es que la colección ha crecido con el paso del tiempo. De las ramas del mezquite penden desde encajes delicados hasta prendas de uso diario, creando un contraste visual casi surrealista con la tierra seca de San Pedro.
Entre los habitantes han surgido diversas teorías. Algunos, con un toque de humor, sugieren que las intensas "tolvaneras" o remolinos de tierra típicos de La Laguna son los responsables, aunque esto implicaría que el viento tiene una puntería envidiable o una fijación particular por los tendederos de ropa interior de las viviendas cercanas.
El ritual: Lanzar una prenda para cumplir un anhelo
Con el paso de los años, el sitio ha sido bautizado por los viajeros y locales como el "Mezquite de los Deseos". Esta denominación ha traído consigo un misticismo popular: se dice que, para que una petición personal o amorosa sea escuchada, no se debe arrojar una moneda a una fuente, sino lanzar un sostén hacia la copa del árbol.
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La regla de esta creencia urbana es estricta: el deseo solo tiene posibilidades de cumplirse si la prenda logra engancharse firmemente en las ramas y resiste el embate del viento por un tiempo considerable. Si la prenda cae al suelo, el deseo se considera fallido.
Esta "tradición" ha provocado que, lejos de ser limpiado, el árbol acumule cada vez más piezas, pues descolgarlas se percibe casi como una interrupción de la suerte ajena.
Entre el folclore y la curiosidad visual
A falta de una explicación oficial, las hipótesis sobran en las pláticas de rancho. Hay quienes piensan que todo pudo iniciar como un accidente de algún comerciante ambulante a quien se le cayó mercancía en el camino, y que la curiosidad de los transeúntes hizo el resto, imitando el primer gesto hasta llenar el ejemplar.
Lo cierto es que el mezquite de San Ignacio se ha erigido como un símbolo de la picardía lagunera. En temporada decembrina, la imagen es aún más curiosa, pues el árbol adquiere la silueta de un pino navideño, pero con una ornamentación que muchos califican de "atractiva y sensual".
Hasta el día de hoy, el árbol sigue ahí, firme, guardando en sus ramas los secretos, anhelos y prendas de quienes han decidido dejar una parte de su intimidad en busca de un milagro en el desierto.
El 'mezquite de los deseos' no es el único árbol con brasieres colgados en México, pues en Puebla existe uno similar.
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