Durante 2 días de cateos coordinados por la FGE aseguramientos de motocicletas robadas y otros indicios delictivos derivaron en el descubrimiento de una fosa en pleno centro de abasto.
Las autoridades localizaron el predio donde se encontraba la fosa clandestina, en la comunidad de Cocuital, luego de que un empresario que había sido secuestrado lograra escapar para pedir ayuda.
Cristina y sus hijos, Ingrid y Julio, murieron tras inhalar monóxido de carbono, siendo sus vecinos quienes se organizaron para reclamar los cuerpos antes de ser enviados a la fosa común.
Fuerzas estatales y federales se desplegaron sobre la calle 48 Norte gracias a una orden de cateo, mediante la cual se buscaban restos humanos en esta zona de la capital, según trascendió.
Fue en 2012 cuando Brandon Isaac fue extraído de su domicilio en Coatzintla y luego, mientras que sus restos aparecieron días después junto a 13 cuerpos más en una camioneta.
Tras desaparecer en octubre de 2025, la joven fue identificada un mes después entre los restos humanos hallados en una fosa clandestina de Tuxpan, una vez realizados los análisis forenses.
Los rescatistas detallaron que el perro presentaba claros signos de agotamiento, miedo y desesperación, visibles en las marcas de rasguños que dejó en las paredes de la tumba en sus múltiples intentos por escalar.