Las investigaciones apuntan a que estos actos de crueldad ocurridos en El Salto, no son eventos fortuitos ni aislados; se tiene bajo la mira a un grupo de entre cuatro y cinco individuos.
En un intento instintivo por evitar el atropellamiento, el chofer realizó una maniobra brusca hacia su izquierda, lo que provocó que perdiera por completo el control de la unidad.
Gracias a la sensibilidad del personal médico y las enfermeras, se permitió un acto poco común en instituciones de salud: el ingreso de su mascota a la habitación.
Tras el choque directo contra el animal, el conductor perdió el control del manubrio, provocando que la motocicleta derrapara varios metros sobre el pavimento.
Un nuevo caso de maltrato animal se registró en el poblado de Coyuca de Catalán en Guerrero, mismo que quedó grabado por la pareja del responsable de los hechos.