La Minerva se convirtió en la ‘sede oficial’ para la afición rojiblanca el ir a festejar los campeonatos, y en este caso el pase a la final del equipo.
Además de los cánticos, las banderas ondeando no faltaron y se generó tráfico debido a que los aficionados en automóvil se unían en la caravana que venía por Avenida Vallarta.