Los alumnos que perdieron al vida asistían a una escuela para niños discapacitados, en la cual más de 120 menores fueron víctimas de los que se le conoce como el peor desastre en tratamientos en la historia del Servicio Nacional de Salud.
El origen del libro radica en una observación de una enfermera llamada Nancy que le contó al doctor que un paciente de SIDA de poco más de cuarenta años y con un pronóstico fatal, estaba soñando con su madre.