El accidente ocurrió en una zona montañosa de difícil acceso, lo que representó un reto significativo para los cuerpos de socorro en las labores de localización y rescate de los cuerpos.
Como señas particulares, el cuerpo contaba con varios tatuajes visibles: el número “777”, un avión en el brazo derecho, insignias en ambas manos y dos rostros en el abdomen.
Rol Jiménez destacó que el tiempo de espera fue emocionalmente complicado, ya que la incertidumbre se mantuvo constante y el temor creció conforme circulaba más información sobre los hechos violentos.
El piloto fue detenido en la puerta de la cabina del avión en el Aeropuerto de Congonhas, en São Paulo, durante un operativo de la Policía Civil que investiga una presunta red de explotación infantil con varios años de operación.
Mediante sus redes sociales, el Gabinete de Seguridad confirmó que la presencia del avión Hércules C-130 en el Aeropuerto de Toluca fue autorizada por autoridades mexicanas.