Este pacto, mediado por Pakistán y con firma prevista para el viernes en Ginebra, busca aliviar la crisis energética mundial provocada por el bloqueo de suministros de petróleo y gas.
Este suceso ocurre en un contexto de crecientes tensiones diplomáticas entre Islamabad y el gobierno afgano por la presencia de grupos armados en la región.
Pakistán actúa como mediador clave en este proceso diplomático, buscando una solución que estabilice los mercados internacionales de energía y garantice el libre tránsito marítimo.
En medio de este escenario bélico, ambos países mantienen negociaciones indirectas a través de Pakistán para intentar definir un cese definitivo de las hostilidades.
Washington mantendrá el bloqueo naval en el estrecho de Ormuz mientras espera una propuesta unificada de Teherán para evitar la reanudación de las hostilidades.
Paralelamente, mediadores internacionales en Pakistán trabajan para extender una frágil tregua entre Estados Unidos e Irán que ha pausado semanas de conflicto devastador.