La decisión, cargada de simbolismo y pragmatismo militar, envía un mensaje inequívoco a la comunidad internacional: la República Islámica no contempla una desescalada en el conflicto abierto que mantiene contra Estados Unidos e Israel.
El ayatolá Ali Jamenei realizó las declaraciones en un discurso televisado en un momento en que el país se prepara para reactivar su economía mientras sufre uno de los peores brotes del virus en todo el mundo.