Los testimonios de los retenidos describen un entorno de violencia física, donde los guardias emplean golpes como castigo y coaccionan a los migrantes para aceptar la deportación.
El incidente, ocurrido en Biddeford, es el noveno deceso de este tipo reportado en los últimos 18 meses bajo la actual ofensiva migratoria. Versiones contradictorias rodean el uso de fuerza letal por parte de las autoridades federales.
Lorenzo Salgado Araujo, quien llevaba 35 años construyendo casas en EE. UU. y carecía de historial criminal, fue abatido en Houston mientras se dirigía a trabajar. Su familia exigen pruebas de la versión federal, que alega legítima defensa.
Mientras el ICE alega un intento de embestida, testigos y defensores de derechos civiles cuestionan la versión oficial y piden una investigación independiente sobre el tiroteo que cobró la vida de Lorenzo Salgado.
De acuerdo con el reporte oficial, Araujo fue trasladado de urgencia a un hospital local tras el tiroteo, donde posteriormente se declaró su fallecimiento.
Activistas denuncian condiciones "alarmantes" y una huelga de hambre en el centro Delaney Hall, mientras la gobernadora de Nueva Jersey exige transparencia tras el bloqueo a inspectores de salud.
Este cambio en el liderazgo ocurre en un contexto de reestructuración profunda dentro del Departamento de Seguridad Nacional, coincidiendo con transiciones similares en otras dependencias como el ICE.