El penal de Almoloya de Juárez abrió sus puertas en 1991 como el primer penal de máxima seguridad en el país y ha albergado a los narcos más peligrosos del país.
El narcotraficante fue trasladado del penal de máxima seguridad del Altiplano, en el Estado de México, al hospital, donde posteriormente falleció de un paro cardiaco.