Según una ley de 1983 que regula la propiedad de las piezas arqueológicas, todos los objetos antiguos encontrados en el país se consideran propiedad del Estado.
El ataque surge en momentos en que la industria turística del país parecía estar recuperándose tras ser afectada por la inestabilidad política que siguió al derrocamiento en el 2011 del entonces presidente Hosni Mubarak.
La justicia determinó que la pieza de 4 millones de dólares, fue robada en Egipto y luego vendida con documentación apócrifa al Museo Metropolitano de Arte en Nueva York, Estados Unidos.