
Un Minuto de Reflexión
Hay de todo y va de todo
A LOS TIANGUIS, MERCADITOS O PULGAS.- Se habla mucho, se dice cosas que ni al caso, ya que la verdad que los llamados mercaditos, tianguis, pulgas o como se les conozcan, son realmente un apoyo muy grande para los ciudadanos, ya que ofertan desde antigüedades, hasta zapatos, bolsas, aparatos electrónicos, chácharas y no se diga la gran cantidad de tenis nuevos y seminuevos y muchas cosas más.
Ir a uno de estos mercaditos rodantes es de verdad como vivir una aventura, ya que no se sabe lo que se puede uno encontrar y es que también hay a la venta diferentes muebles a precios muy económicos, que refrigeradores, congeladores, cavas, equipos de cómputo, sin olvidar la cantidad de juguetes usados y nuevos, por lo que para los niños salir al tianguis un domingo, es ir prácticamente de compras, es regresar a casa con legos de una gran variedad de figuras, así como con los muñecos de moda, encontrándose entre ellos Buz Light Year, así como Woody y la famosa vaquerita.
Se pueden ver señoras comprando ropa que se vende de marca, así como brasieres, calcetas, pantalones, camisas, blusas y todo lo inimaginable. Y es que también van muchas jovencitas a comprar vestidos para ir a algunas fiestas, ya que son prendas de gran calidad y sus precios de risa, que no tienen nada que ver con los que venden en los centros comerciales, pero que tampoco les piden nada para ser ropa de primera.
Hay personas que van a ver que se encuentran y mientras las señoras se entretienen con arreglos, ornamentos, lámparas y demás, los maridos disfrutan viendo las herramientas y adquiriendo alguna perica de buen tamaño en 50 pesos, así como desarmadores, llaves de diferentes medidas y si tienen suerte, pueden encontrar hasta alguna mezcladora nueva para el lava trastes a un precio que de verdad no se puede creer.
Hay personas que se dedican a vender artículos de antaño, lo mismo que anuncios de los años 30´s hasta los 70´s, los cuales son muy coleccionables. Pero en esas pulgas no solamente son chácharas, ropa, zapatos, tenis y aparatos eléctricos o de computación lo que venden, también van personas a vender desde frutas, verduras o bien, la ropita que ya no usan.
Lo más curioso es que esos tianguis se pueden ver familias de billetes pero van vestidas con sus prendas más desgastadas, como tratando de pasar desapercibidas y además, para que los comerciantes les den buenos precios. No cabe duda que hay mucha gente que les saca la vuelta a estos mercaditos, pero para otras son una tablita de salvación.
Walter.juarez@milenio.com

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