
Un Minuto de Reflexión
Es el entorno familiar

Lo sucedido en el ejido La Unión, en donde dos hermanos de los conocidos como “cuates” se metieron a una escuela y atacaron a docentes y alumnos, provocándole el deceso a la subdirectora, es algo que no debe de tomarse a la ligera y olvidarse tan rápidamente.
En los últimos días, se han reportado amenazas sobre posibles balaceras o ataques a algunas instituciones educativas, cual es preocupante, ya quienes las hacen, saben de antemano que al final los pueden identificar las autoridades y lo mismo las llamadas telefónicas de donde se realizan.
Siempre se ha dicho que a los mexicanos nos falta cultura para todo, ya que no respetamos las reglas de tránsito, tampoco a las personas adultas, además, parece que poco interesa lo que suceda en el entorno, mientras que en lo personal no se sufra de alguna agresión.
Esta falta de cultura muchas veces se da en los mismos hogares, en donde algunos padres de familia, quizás porque trabajan los dos, tienen que dejar a sus hijos solos en las casas, a merced del celular, de las computadoras, Ipad o los mismos televisores, en donde ven material realmente violento y que les empieza a deformar sus mentes.
Siempre sale a relucir y es que en aquellos años, una sola mirada de los papás regresaba a los hijos a la realidad, había buenos modales, el respeto era primero antes que todo, siempre se les hablaba de tu a los mismos papás, tíos, abuelos o hasta amigos de la familia.
Los mismos padres de familia respetaban a los maestros, quienes ponían orden, mostraban disciplina para que sus alumnos dieran buenos resultados. Había castigos en los salones de clases y hasta uno que otro golpecito con la regla, para que las cosas funcionaran bien.
Se fueron pasando los años, la disciplina se relajó, a tal grado que los mismos hijos les llegan a decir a los papás, que si los regañan, castigan o golpean, los van a acusar con Derechos Humanos, algo que no se entiende y por eso pasa lo que pasa en muchos entornos.
No cabe duda que a los hermanos acusados del ataque a la escuela, no los educaron con valores, los dejaron que crecieran sin que tuvieran la vigilancia cercana de los padres, de la misma familia y eso provocó que en su casa nadie los vigilara hasta que sucedió lo que sucedió.
Esta historia se ha repetido muchas veces en todo el territorio nacional y no es un mal de los mexicanos, ya que en otros países también se presentan hechos de violencia en las escuelas.
Ahora, vale la pena una campaña para hablar con los padres, pedirles que estén más atentos a las conductas de sus hijos, revisarles sus libros, sus clósets y darles una mejor educación.
Walter.juarez@milenio.com

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