
El Apunte de Santos
Regreso a clases seguro: la conversación que debes tener con tus hijos hoy mismo

¿Ya está todo listo para el regreso a clases? Además de útiles, mochilas y uniformes, ¿ya preparaste a tu familia para regresar de forma segura?
El inicio de un nuevo ciclo escolar representa una oportunidad para retomar hábitos saludables, fortalecer la convivencia y hacer de la prevención una prioridad.

Durante el ciclo escolar anterior se presentaron situaciones que nos deben llamar la atención: amenazas de tiroteo, pintas con mensajes intimidatorios, casos de bullying y la detección de objetos prohibidos dentro o en los alrededores de algunos planteles.
No debemos normalizar estas conductas.
Cuando una amenaza, una agresión o una situación de riesgo llega a una escuela, no solamente afecta a quien la provoca o a quien la recibe; genera preocupación entre estudiantes, familias, docentes y toda la comunidad educativa.
Por ello, existen estrategias y operativos preventivos que buscan fortalecer la seguridad en los planteles, como la Operación Mochila, siempre bajo los procedimientos y disposiciones correspondientes.
Pero debemos entender algo: la seguridad escolar no puede depender de una sola estrategia ni de una sola institución.
Necesitamos una prevención integral, en la que participemos todos: madres y padres de familia, asociaciones de padres, estudiantes, docentes, directivos, autoridades educativas, policía de proximidad y las áreas responsables de la seguridad escolar.
Si tus hijas o hijos caminan hacia la escuela, enséñales a utilizar los cruces peatonales, respetar los señalamientos de tránsito y evitar distracciones como el uso del teléfono celular o los audífonos mientras caminan.
Si utilizan transporte escolar o público, verifica que sea un servicio confiable y establece horarios, rutas y puntos seguros para ascender y descender de la unidad.
Y, sobre todo, mantengamos los canales de comunicación abiertos. Si un estudiante observa una amenaza, una agresión, un objeto prohibido o cualquier situación que pueda representar un riesgo, debe saber que puede hablar con sus padres, maestros, directivos o con una autoridad de confianza.
Si algo nos preocupa, no debemos esperar a que se convierta en una emergencia para actuar. La prevención significa identificar las señales y atenderlas oportunamente.
Como ciudadanos también podemos contribuir respetando los límites de velocidad en zonas escolares, cediendo el paso a los peatones y atendiendo las indicaciones de las autoridades.
Y si observas alguna situación que represente un riesgo para la comunidad escolar, repórtala oportunamente a las autoridades educativas o, en caso de una emergencia, llama al 911.
La seguridad escolar requiere de la participación de todos. Cuando familias, escuelas, autoridades y comunidad trabajan de manera coordinada, podemos detectar riesgos a tiempo y construir entornos donde nuestras niñas, niños y adolescentes puedan aprender y desarrollarse con tranquilidad.

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