Los presentes se aproximaron al altar para observar de cerca la imagen, asegurando que en una de sus mejillas se distinguía con claridad el rastro de una lágrima.
Al arribar al sitio, los elementos de rescate se encontraron con una habitación construida con materiales improvisados que era devorada rápidamente por el fuego.
La fuerza de la colisión fue tal que la camioneta rompió los muros de carga y se introdujo por completo en una de las habitaciones de la casa, propiedad de la señora Rosa.
Frente al féretro de su madre, la joven Emi compartió un mensaje que rápidamente se viralizó en redes sociales, convirtiéndose en un eco del sentimiento colectivo de la ciudad.