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La leyenda de La Planchada, la enfermera que regresó de la muerte para atender pacientes

La leyenda de La Planchada es una de las más populares de la Ciudad de México, pero a pesar de eso cuenta con múltiples leyendas de origen y de sus verdaderas intenciones al volver de la muerte.

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Editorial Telediario Nacional /

CIUDAD DE MÉXICO.- La Ciudad de México está lleno de leyendas y mitos que, según sus habitantes, han ocurrido a lo largo de su historia; sin embargo, uno de los más conocidos y a su vez ambiguos es la leyenda de La Planchada.

La leyenda de La Planchada tiene su origen en el Hospital Juárez, donde se rumorea se le aparece a los pacientes el espíritu de una mujer por la noches.  

Origen de la leyenda de La Planchada

El mito de La Planchada nace en el Hospital Juárez, donde muchos pacientes contarían que luego de no haber tomado sus medicamentos o de necesitar ayuda médica de emergencia, una mujer salida de otro tiempo acudiría a ayudarlos y atenderlos a altas horas de la noche.

Tales ayudas entrarían en el terreno de lo "milagroso", pues quienes son atendidos por La Planchada aseguran que fueron curados de situaciones complicadas por sólo esta mujer que lleva su uniforme pulcro.

Pero, también hay quienes afirman todo lo contrario, pues cuentan haber estado presentes cuando esa mujer con el uniforme de lana, en realidad, es un ser salido del infierno que asesina pacientes del Hospital Juárez.

La mujer entra cuando el hospital está en completo silencio y se dirige a un costado de la cama de los pacientes. Ahí permanece unos minutos y con sus cadavéricas manos coloca una almohada sobre el rostro de los enfermos y heridos. Las víctimas luchan por liberarse, pero debido a su condición, la almohada se queda encima de ellos hasta que el monitor queda en un sonido recto que delata su muerte.

En ambos casos, los pacientes que vivieron la presencia del ente preguntaron por la mujer que no llevaba ni una arruga en su uniforme, pero ningún médico puede explicar quién era ella -o eso- que entró en las habitaciones la noche anterior.

Sea un ser benigno que ayuda a los enfermos o un demonio que arrebata vida en el hospital, aquí te presentamos el origen de la historia de La Planchada.

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La leyenda de La Planchada

Eulalia era una capitalina del siglo XX, era enfermera y trabajaba en el Hospital Juárez, en aquel entonces llamado Hospital de San Pablo.

La mujer era apasionada por su trabajo, corría por los pasillos, atendía con una sonrisa y siempre buscaba ayudar a los enfermos o heridos de la institución.

La primera en llegar y la última en irse, Eulalia amaba su trabajo como enfermera, le daba mejor servicio a cada una de las personas postradas en su cama.

Las apariencias engañan, eso le quedaría claro a Eulalia cuando conoció a Joaquín, un joven médico que ingresó al hospital; la enfermera quedó enamorada desde que lo vio pasar por las salas de urgencia.

Decidida, pensó en hacerlo su novio y conquistarlo, su pasión del trabajo se reflejó en el amor: le llevaba detalles, le hablaba bonito y pasaba tiempo con él, a pesar de que los demás miembros del hospital sabían que el joven Joaquín se la pasaba coqueteando con otras enfermeras.

Pasó el tiempo y Eulalia le confesó su amor a Joaquín, para su sorpresa él respondió de la mejor manera y accedió a convertirse en su novio. La enfermera se aferró a su amor e hizo oídos sordos a las habladurías de las demás miembros del hospital, quienes sabían la reputación de su amado.

Después de un tiempo juntos, Eulalia estaba nerviosa, la mente la traía en otro lado y en el trabajo se notaba, ¿el motivo? Le pediría matrimonio a Joaquín y otra vez, él respondió positivamente.

Unos días antes de la boda, Joaquín le dijo que debía irse a un interinato, pero le prometió a Eulalia que tan pronto volviera se casarían como ya lo habían planeado.

Sin embargo, a pocos días de que su prometido se fuera, un enfermero se le acercó para confesarle que el famoso interinato no existía, sino que Joaquín en realidad se había ido a casar con otra mujer, renunciando a Eulalia y al hospital.

Pasó el tiempo del interinato y Joaquín no volvió, convenciendo a la mujer que su prometido en realidad sí se había ido con otra.

Los ojos le temblaban y en el estomago sentía como si le volara un pájaro, Eulalia tenía el corazón roto y pronto cambió con todo el mundo que la rodeaba. Sus compañeros y pacientes nunca más la vieron sonreír y eran víctimas de maltrato y negligencia por la que antes fue una enfermera modelo.

Durante su mal de amores, Eulalia cayó en depresión y enfermó gravemente; sus ojos nunca más recuperaron el brillo que antes tenían y así se quedaron hasta que la mujer murió postrada en una cama del hospital en el que alguna vez trabajó.

En su lecho de muerte, arrepentida, la mujer prometió volver para cumplir como lo debió haber hecho en vida y regresar para ser la enfermera modelo que alguna vez fue.

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Otras versiones de la leyenda de La Planchada

Otras versiones del mito indican que Eulalia en realidad era una enfermera que murió en servicio atendiendo a los pacientes del Hospital Juárez. Finalmente, otra señala que la mujer falleció cuando el temblor de 1985 derribó múltiples edificios de la capital.

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KT

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