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Sacerdote secuestrado en Culiacán fue golpeado, quemado y amenazado de muerte durante tres días

De acuerdo con el documento, el religioso fue interceptado por un grupo de personas desconocidas que lo trasladaron a un lugar cuya ubicación no ha sido determinada.

La Diócesis precisó que el sacerdote permaneció retenido durante tres días.
La Diócesis precisó que el sacerdote permaneció retenido durante tres días. | Telediario Laguna
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Manuel Aceves
Culiacán, Sinaloa.

El obispo Jesús José Herrera Quiñónez confirmó que el padre Clemente Morales Topete fue privado de la libertad por hombres desconocidos. 

La Iglesia exigió justicia y advirtió que las estrategias de seguridad no han sido suficientes para devolver la tranquilidad a Sinaloa.

El sacerdote Clemente Morales Topete, quien permaneció desaparecido durante tres días en Culiacán, fue golpeado, sufrió quemaduras graves en distintas partes del cuerpo y recibió amenazas de muerte de manera reiterada mientras estuvo privado de la libertad, confirmó la Diócesis de Culiacán.

A través de una carta circular fechada el 1 de noviembre, el obispo Jesús José Herrera Quiñónez reveló nuevos detalles sobre lo ocurrido al párroco de la iglesia de Cristo Resucitado, quien fue reportado como desaparecido el sábado 24 de octubre y regresó por sus propios medios el martes 27.

De acuerdo con el documento, el religioso fue interceptado por un grupo de personas desconocidas que lo trasladaron a un lugar cuya ubicación no ha sido determinada.

Durante su cautiverio, sus captores lo agredieron físicamente y le provocaron quemaduras, además de exigirle información que el sacerdote aseguró desconocer.

“Confirmamos que el sacerdote fue levantado por un grupo de personas desconocidas y trasladado a un lugar desconocido, fue golpeado y le procuraron incluso quemaduras graves en su cuerpo, pidiéndole información que él no conocía”, señala el comunicado.

La Diócesis precisó que el sacerdote permaneció retenido durante tres días, periodo en el que recibió constantes amenazas de muerte, hasta que finalmente fue liberado.

Sacerdote continúa bajo observación médica

El obispo informó que, tras recuperar su libertad, Clemente Morales Topete llegó conduciendo su propia camioneta a la casa parroquial, donde fue auxiliado por integrantes de su comunidad, otros sacerdotes y personal médico.

Posteriormente fue trasladado a una clínica para recibir atención especializada debido a los golpes y quemaduras que presentaba en diferentes partes del cuerpo.

Aunque las lesiones no representaban un peligro inmediato para su vida, requirieron atención y seguimiento médico.

La Diócesis también confirmó que el sacerdote presenta afectaciones psicológicas y emocionales derivadas de las agresiones y amenazas que sufrió durante su cautiverio.

Su evolución ha sido favorable, pero permanece bajo observación médica y necesitará tiempo, cuidados y acompañamiento para recuperarse.

La Iglesia señaló que las investigaciones continúan abiertas, por lo que evitó adelantar conclusiones sobre los responsables o las circunstancias que motivaron la privación de la libertad.

Obispo cuestiona resultados de seguridad en Sinaloa

Más allá de las agresiones contra el sacerdote, el obispo de Culiacán hizo un pronunciamiento sobre la violencia que enfrenta Sinaloa desde hace más de dos años y cuestionó la falta de resultados suficientes para recuperar la tranquilidad de la población.

En particular, mencionó las desapariciones, las privaciones ilegales de la libertad, los homicidios y los feminicidios registrados durante los últimos meses.

“Después de más de dos años de vivir esta situación, el sufrimiento de las familias, las desapariciones, las privaciones ilegales de la libertad y las muertes violentas y en estos últimos meses los feminicidios, nos obligan a decir que lo realizado hasta ahora no ha sido suficiente para devolver a nuestra ciudad la tranquilidad que tanto necesita”, expresó.

Herrera Quiñónez reconoció los esfuerzos de las corporaciones de seguridad municipales, estatales y federales, particularmente en la búsqueda del sacerdote, pero insistió en que las acciones institucionales deben traducirse en resultados concretos.

“No bastan los discursos ni los datos estadísticos cuando las familias continúan sufriendo y las personas siguen viviendo con temor”, advirtió.

El obispo pidió fortalecer las estrategias de prevención, seguridad, búsqueda de personas desaparecidas, procuración de justicia y atención integral a las víctimas.

También recordó que, aunque la construcción de la paz requiere la participación de toda la sociedad, las autoridades tienen una responsabilidad particular en la protección de la vida y los derechos de las personas.

Iglesia pide a grupos violentos detener las agresiones

En otro apartado de la carta, el obispo dirigió un mensaje a quienes participan en hechos delictivos y generan violencia en Sinaloa, a quienes pidió detener las agresiones y reflexionar sobre las consecuencias de sus actos.

“Por compasión, ¡deténganse! Ninguna vida humana es desechable. Ninguna familia merece vivir bajo la amenaza, el miedo o la incertidumbre”, manifestó.

El representante de la Iglesia católica sostuvo que ninguna ambición, interés o proyecto puede justificar el sufrimiento de personas inocentes.

Asimismo, llamó a quienes ejercen violencia a reconocer el daño causado y asumir las consecuencias de sus decisiones.

El obispo también expresó su solidaridad con las familias de personas desaparecidas en Sinaloa y reconoció que el regreso con vida del padre Clemente representa un alivio para la comunidad religiosa, aunque muchas otras familias continúan buscando a sus seres queridos.

Señaló que ninguna persona debería ser sometida a amenazas, agresiones, torturas o privaciones de la libertad, independientemente de su actividad o condición.

También manifestó preocupación por los señalamientos, rumores y comentarios difundidos en redes sociales que pueden aumentar el sufrimiento de las víctimas y sus familiares.

Por ello, pidió a la población actuar con prudencia y evitar compartir información que no haya sido comprobada.

Finalmente, la Diócesis reiteró su exigencia de que las autoridades esclarezcan lo ocurrido con el sacerdote, identifiquen a los responsables y garanticen que respondan ante la justicia.

El obispo concluyó con un llamado a no normalizar la violencia ni permitir que el miedo determine la vida cotidiana de los sinaloenses.

“Queremos la paz y debemos buscarla juntos”, expresó.


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