¡Viajes a la muerte! Las macabras fiestas donde anestesiólogos 'jugaban a ser Dios' con sus clientes
El fallecimiento de Alejandro Salazar, hallado con una vía en el pie y rodeado de fármacos, reveló una oscura trama de fiestas clandestinas organizadas por médicos
La muerte de Alejandro Salazar (29), un anestesiólogo que se desempeñaba en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y el Hospital Rivadavia, ha puesto al descubierto una red de consumo recreativo de drogas hospitalarias y robos internos que conmociona a la comunidad médica de Buenos Aires.
Salazar fue hallado sin vida el pasado 20 de febrero en un departamento de la calle Juncal, en Palermo, con una vía conectada en su pie y rodeado de ampollas de fármacos cuya trazabilidad condujo directamente al Hospital Italiano.
- Te recomendamos Hombre despoja a abuelita de su terreno con un fusil de asalto en Oaxaca Nacional
"Propo fest": el peligroso ritual de los "viajes controlados"
La investigación judicial, liderada por el juez Javier Sánchez Sarmiento, reveló la existencia de eventos denominados “Fiestas del propofol” o “Propo fest”. Según los testimonios y mensajes analizados, estas reuniones privadas presentaban dos modalidades:
• Encuentros sexuales: Donde se suministraban fármacos a un círculo de conocidos.
• Viajes controlados: Experiencias vendidas a clientes que buscaban estados de relajación extrema y ensoñación bajo una supuesta “supervisión médica improvisada”.
Para garantizar que los participantes no murieran por depresión respiratoria, los organizadores utilizaban bombas de infusión para dosificar las drogas y contaban con ambúes (dispositivos de asistencia respiratoria) listos para intervenir en caso de apnea. En la jerga médica de estas fiestas, esta acción se conocía como “ambucear” al cliente para evitar un paro cardiorrespiratorio.
- Te recomendamos ¡De película de acción! Roban camioneta en Gómez Palacio y la recuperan en Torreón gracias al C2 Comunidad
El robo de fentanilo y propofol en el Hospital Italiano
Lo que comenzó como una causa por "muerte dudosa" derivó en una denuncia por administración fraudulenta contra el Hospital Italiano. Los peritajes confirmaron que los anestésicos hallados en la casa de Salazar pertenecían a dicha institución, donde él no trabajaba.
Por el hecho, fueron imputados y separados de sus cargos dos profesionales del área de anestesiología del nosocomio:
1. Hernán Boveri: Un anestesiólogo de trayectoria y excoordinador en la institución.
2. Delfina Lanusse: Residente de tercer año, señalada junto a Boveri como presunta responsable del robo y distribución de las sustancias.
Ambos se negaron a declarar formalmente ante la justicia, aunque Lanusse realizó un breve descargo verbal.
Un mercado negro de fármacos restringidos
El fentanilo y el propofol son drogas de uso exclusivo hospitalario y no se consiguen en farmacias. El director del Hospital Fernández, Carlos Damin, advirtió que una mínima diferencia en la dosis puede convertir el efecto de sedación en uno letal.
Mientras la Justicia ordinaria avanza sobre la figura de robo hormiga de suministros, la muerte de Salazar continúa bajo investigación. El Hospital Italiano, por su parte, reforzó los controles internos y colabora con la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (AAARBA) para prevenir que este tipo de prácticas se repliquen en otros centros de salud.
- Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de TELEDIARIO; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
-