Irán se prepara para el masivo funeral de Ali Jamenei en medio de una tregua incierta
Las autoridades teocráticas buscan utilizar este evento masivo como una demostración de fuerza y legitimidad, a pesar del reciente historial de represión contra protestas internas.
Tras casi cuatro décadas al frente de la República Islámica de Irán, el funeral y sepelio del difunto líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, se llevarán a cabo en un clima de alta tensión política y militar.
Jamenei falleció el pasado 28 de febrero, justo cuando Estados Unidos e Israel iniciaban una guerra conjunta contra Irán, un conflicto que obligó a retrasar las ceremonias fúnebres hasta que un frágil alto el fuego provisional permitiera a las autoridades organizar los eventos.
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El funeral de Ali Jamenei: un recorrido por los centros del poder chií
Las ceremonias, que comenzarán este sábado en Teherán, están diseñadas como una demostración de fuerza y fervor religioso. El cuerpo del ayatolá estará expuesto en el Gran Mosalla de la capital durante el fin de semana, para luego ser trasladado en procesión hacia la ciudad de Qom el lunes.
El itinerario tiene una carga simbólica profunda. El miércoles, los restos serán llevados a Karbala, Irak, al santuario del imán Hussein, símbolo de resistencia chií. Resulta significativo que esta etapa coincida con el aniversario de las protestas nacionales contra su gobierno, en las que miles de personas murieron a manos de las fuerzas de seguridad.
Finalmente, Jamenei será enterrado en el santuario del imán Reza en Mashhad, un lugar sagrado donde también descansa el fallecido presidente Ebrahim Raisi.
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Desafíos para la teocracia iraní y la sucesión del líder supremo
Este evento fúnebre servirá como una "prueba para la golpeada teocracia iraní" y su capacidad de convocatoria masiva. Las autoridades esperan que los empleados públicos y las fuerzas paramilitares llenen las calles para proyectar una imagen de unidad, apenas seis meses después de las intensas protestas sociales.
La gran incógnita de las jornadas será la posible aparición del ayatolá Moytabá Jamenei, hijo del difunto y nuevo líder supremo, quien ha permanecido oculto tras resultar herido en el ataque que acabó con la vida de su padre. Su presencia, o ausencia, marcará el inicio de una nueva era para el régimen en un momento de vulnerabilidad extrema.
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Riesgos de seguridad y el contexto de la guerra con Estados Unidos
Existe un temor fundado a que la magnitud de las multitudes provoque tragedias. Los antecedentes son sombríos: en el funeral del ayatolá Jomeini en 1989, el caos provocó que el cuerpo cayera del féretro y dejó ocho muertos. Más recientemente, en 2020, una estampida durante el sepelio del general Qassem Soleimani cobró la vida de 56 personas.
Además, el funeral se desarrolla bajo la sombra de un acuerdo provisional de 60 días con Estados Unidos. Aunque las conversaciones técnicas han comenzado en Catar, las "profundas discrepancias" y los intercambios de fuego recientes sobre el estrecho de Ormuz mantienen al país en una situación de equilibrio precario mientras despide a su máximo dirigente.
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