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El 11-S, la herida sigue abierta 18 años después

La conmemoración es, como cada año, un ritual familiar y de amigos que perdieron a sus seres amados, pero hoy, las secuelas de aquellos que ayudaron en el rescate padecen diversas enfermedades a causa del polvo inhalado.

Foto: Especial

ESTADOS UNIDOS.- En el World Trade Center, en el bajo Manhattan, 2 mil 753 personas perdieron la vida aquel 11 de septiembre de 2001, cuando miembros del grupo terrorista Al-Qaeda lograron secuestrar cuatro aviones, de los cuales dos fueron estrellados contra las Torres Gemelas, otro contra el edificio del Pentágono y uno más que fue estrellado en Pensilvania.

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Casi dos décadas después, los integrantes de los servicios de emergencias, policías y bomberos que arriesgaron su vida para salvar a otras personas que quedaron atrapadas tras el derrumbe, siguen presentando la llamada "enfermedad del World Trade Center" y no es otra cosa que una serie de males que los va matando silenciosamente.

Las consecuencias son diversas, y van desde signos traumáticos pasando por enfermedades de respiratorias y digestivo hasta cánceres que incluyen linfoma y leucemia.

Es por ello que los estadunidenses recuerdan este día la tragedia con ceremonias, voluntariado, exhortos a "nunca olvidar" y llamados de atención al creciente número de socorristas que han muerto o enfermado tras los ataques terroristas.

Se prevé que muchos familiares de víctimas, como cada año, lleguen a la Zona Cero, mientras el presidente Donald Trump tiene programado participar en una conmemoración en el Pentágono.

Por su parte, el vicepresidente Mike Pence ofrecerá un discurso en el lugar del tercer ataque, cerca de Shanksville, Pensilvania.

Foto: AP | Visitantes en El Memorial Nacional del Vuelo 93 en Shanksville, participan en un acto conmemorativo de cara a conmemorar el 18 aniversario

Dieciocho años después de los ataques terroristas más mortales en territorio estadunidense, la nación sigue tratando de reponerse. Las secuelas de los atentados pueden notarse desde las inspecciones de seguridad en los aeropuertos hasta Afganistán, donde la invasión después del 11-S se ha tornado en la guerra más larga de Estados Unidos. Las negociaciones de paz entre Estados Unidos y el Talibán colapsaron en los últimos días.

"La gente dice, '¿Por qué vienes aquí, año tras año?'", dijo Chundera Epps, hermana de Christopher Epps, víctima del 11 de septiembre, el año pasado en una ceremonia en el Centro de Comercio Mundial. "Porque todavía siguen muriendo soldados por nuestra libertad".

"No podemos olvidar. La vida no nos permitirá olvidar", dijo.

Las ceremonias se enfocan en la conmemoración de las cerca de tres mil personas que murieron cuando aviones secuestrados chocaron contra las Torres Gemelas, el Pentágono y un campo cerca de Shanksville el 11 de septiembre del 2001. Todos los nombres de esas víctimas son leídas en voz alta en una ceremonia en la Zona Cero, donde la hora exacta en que los aviones chocaron y las torres se desplomaron se recuerdan con momentos de silencio y toques de campanas.

Foto: AFP | El Memorial del 11-S es uno de los símbolos más visitados y emblemáticos de Nueva York

Pero en los últimos años ha habido una creciente concientización sobre el sufrimiento de otro grupo de personas relacionada a la tragedia: los bomberos, policías y otros socorristas que murieron o se enfermaron tras estar expuestos a los escombros y toxinas en el aire de la zona.

Aunque continúa investigándose si esas enfermedades están ligadas a las toxinas del 11-S, un fondo de compensación para personas con problemas de salud potencialmente relacionados a los atentados ha entregado más de 5 mil 500 millones de dólares hasta ahora. Más de 51 mil personas han solicitado compensación.

JM