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¡Todo un guerrero! Así han sido las duras batallas de Rubén Omar Romano fuera de las canchas de futbol

El reconocido estratega recordó todas las dificultades que se le han presentado en su vida, tanto dentro como fuera del futbol.

Rubén Omar Romano h disputado 8 finales de Liga MX, dos como jugador y seis como director técnico
Rubén Omar Romano h disputado 8 finales de Liga MX, dos como jugador y seis como director técnico | Imago7

A comienzos de septiembre, Rubén Omar Romano reapareció públicamente a través de un video difundido en redes sociales desde la habitación de un hospital.

Acompañado por su esposa Paola, el estratega argentino llevó a cabo un emotivo ritual lleno de simbolismo al tocar la campana médica, anunciando con ello su victoria definitiva tras enfrentarse a un severo diagnóstico de cáncer de próstata.

Su recuperación exigió someterse a una intervención quirúrgica especializada y a un riguroso tratamiento de dos meses de radioterapia.

"Tengo que agradecer a Dios, a mi viejo que me cuida desde arriba. Ha sido complicado, primero la operación del cáncer de próstata y después esos dos meses de radioterapia, donde también gracias a Dios se pudo salir de este mal momento".

Este triunfo no representa un episodio aislado en la trayectoria personal del entrenador. Durante los últimos años, el director técnico ha tenido que encarar constantes e intensas pruebas de salud que han puesto a prueba su temple personal.

Una trayectoria marcada por severas adversidades fuera de las canchas

La salud de Romano ha atravesado momentos críticos de manera recurrente. En un periodo relativamente corto de seis años, el estratega superó una delicada cirugía a corazón abierto debido a la obstrucción de sus arterias, padeció afecciones severas en la columna y enfrentó un primer diagnóstico oncológico en la pierna, antes de encarar el padecimiento prostático.

"Me ha pasado mucho en estos últimos años. Desde hace seis años para acá: fue lo del corazón, después lo de la espalda, después cáncer en la pierna y, bueno, creo que a pesar de todo eso tengo esa fuerza para levantarme y no dejar de luchar".

Sin embargo, las dolencias físicas no han sido el único ni el mayor obstáculo en la vida del timonel.

En julio de 2005, mientras se desempeñaba como director técnico del club Cruz Azul, fue privado de su libertad de manera violenta en las inmediaciones de La Noria.

Aquel secuestro se prolongó por más de dos meses, concluyendo el 21 de septiembre de ese mismo año tras un operativo policial de rescate.

Al comparar la enfermedad con la privación de su libertad, Romano concluye que esta última resultó una vivencia considerablemente más traumática.

"Son diferentes. Una es la privación de la libertad, que también fueron dos meses como estos... entendiendo que por ahí no podías ver nunca más a tu familia. Esto es una enfermedad donde tienes que hacerte cargo y saber que puedes salir adelante luchando y cuidándote; lo otro es mucho más fuerte, sin lugar a dudas".

Aquel evento traumático transformó drásticamente su filosofía de vida, impulsándolo a valorar cada día con intensidad y a desarrollar un carácter capaz de sobreponerse a cualquier golpe imprevisto.


El anhelo intacto de volver al banquillo para proclamarse campeón

En el ámbito profesional, Romano acumula casi cinco décadas dentro del futbol profesional, periodo en el cual ha disputado y perdido ocho finales, dos como futbolista activo y seis desde el banquillo técnico.

Aunque en la actualidad se desempeña como analista en medios de comunicación, el estratega insiste en que su ciclo como entrenador no ha concluido.

"Yo no me quiero retirar de dirigir hasta salir campeón. Y no es porque me vaya a hacer mejor o peor técnico, es algo que tengo en mi cabeza, que puedo lograr, y sigo con ese gusanito".

Con la experiencia acumulada tras haber dirigido a 11 instituciones en la Liga MX, el director técnico mantiene abiertas las puertas para retornar al fútbol mexicano o explorar proyectos competitivos en el balompié sudamericano, sin importar si implican asumir el mando de un club con contratiempos.

"Estoy esperando algo que me sirva para ir en busca de lo que quiero. Por ahí puedo tomar un equipo con bastantes dificultades, no estoy reacio a eso... sé que estoy preparado, que tengo la capacidad y, si llega en la próxima, no se me escapa… no hay séptimo malo, como en los toros".

De esta manera, restablecido plenamente de sus padecimientos, Rubén Omar Romano aguarda una nueva oportunidad en los banquillos, convencido de que la vida le otorgará la revancha deportiva que tanto ha buscado.

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Jonathan Collazo

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